blog | 5 septiembre, 2000

Reforma del Estado

ILE

Usted puede decidir su propio destino, si le exige a la autoridad que se limite solo a la fijación de normas de conducta social, con cierto refuerzo coactivo, para proteger su vida y propiedad privada de los infractores de la ley.

Es de importancia vital que la seguridad (utilización legítima de la fuerza) y justicia (dar a cada uno lo suyo) proteja su libertad para que usted mismo alcance la felicidad y prosperidad. La llamada Reforma del Estado debe apuntar hacia ese objetivo.

Cada año se produce riqueza en el Perú alrededor de US$ 52,000 millones, de los cuales un 18% (US$9 365 millones) se extrae obligatoriamente del sector privado a través de impuestos para financiar gastos de seguridad, justicia, educación, salud, alimentación, seguridad social, programas sociales, infraestructura, pensiones, que benefician hasta los que no aportan nada al fisco.

Además, se observa que la dinámica del Estado induce al incremento del gasto público recurriendo a la fórmula fácil de mayores impuestos que termina por asfixiar a individuos y empresas.

Un gasto muy característico es el aumento de personal por diferentes modalidades, por el cual habría en la actualidad un excedente de 200,000 burócratas en la administración pública que constituyen una pesada carga para los que pagan impuestos.

En cuanto a la performance de la ejecución del gasto público por cada 1 nuevo sol recaudado; sólo 30 céntimos llegan efectivamente en servicios públicos, mientras que 60 céntimos se va en pagar burocracia y 10 céntimos en coimas y sobreprecios.

¿Se puede reformar el Estado? ¿Cuál es el paso más audaz para no seguir sacrificando al sector privado? Desde nuestra perspectiva la reforma tiene que pasar por la redifinición del rol del Estado y este rol consiste en la provisión de dos servicios fundamentales para la vida y las libertades individuales: la seguridad y justicia.

¿Qué debería proponerse en la reforma del Estado? Fijar un cronograma que contenga al menos las siguientes acciones;

(1) Recortar el gasto público en 13 puntos porcentuales con relación al PBI,

(2) Modificar la Constitución de 1993 para redifinir el rol y tamaño del Estado, tal que no exceda el 5% del PBI,

(3) Fijar un impuesto único a las ventas con la tasa actual de 18%,

(4) Financiar sólo los gastos de la Secretarías de Justicia, Relaciones Exteriores y Defensa Externa e Interna, y

(5) Prohibir constitucionalmente la creación de nuevos impuestos y endeudamiento externo e interno.

Es preciso resaltar que esta reforma devuelve la responsabilidad a los individuos por cuenta y riesgo propio en adquirir educación, salud, alimentación, carreteras, infraestructura y otros bienes y servicios, sin cargar a otros la factura de sus necesidades.

¿Qué implicancias económicas tiene esta Reforma del Estado? Principalmente;

(1) Devuelve al sector privado US$7 752 millones (14.5% del PBI);

(2) Aumenta las ventas de las empresas privada;

(3) Aumenta la demanda por empleo;

(4) Reduce los precios de bienes y servicios;

(5) Disminuye sustancialmente el costo de crear empresas y;

(7) Reduce el pago de impuestos.

Lo que no hay que perder de vista es que esta reforma del Estado coloca una alta prioridad en permitir que los individuos solucionen sus problemas de acuerdo a sus propias maneras y valores. Esto es, intenta elevar la autoestima para que la felicidad y prosperidad dependa de ellos mismos y no de la voluntad del gobernante.©

Por Myriam Ortiz Herrera, Directora de Economía de ILE. 

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