blog | 2 marzo, 2017

Se equivocaron de objetivo

ILE

El entusiasmo de los caviares y socialistas es exagerado.

Ni bien aprobada la modificación constitucional para volver imprescriptibles los delitos de corrupción, saltaron de alegría los de Frente Amplio (FA).

Claro, ahora dirán que se hace justicia por que la impunidad era insoportable.

Los apristas, toledistas, humalistas, villarianistas y fujimoristas estarán más tranquilos porque la modificación constitucional no tiene aplicación retroactiva.

Pero en el fondo no resuelve el problema: ¿cómo bajarle los decibeles a la corrupción?

No es suficiente el castigo, hace falta desincentivarla de raíz.

El sistema de gobierno tiene en su ADN el germen de la corrupción.

Solo basta darse cuenta de las innumerables funciones estatales como para deducir las infinitas posibilidades de delinquir.

Es que a diferencia del privado donde el robo lo perjudica a los implicados, el patrimonio estatal afecta a quienes hemos contribuido con impuestos.

Mi propuesta es atacar el germen de la corrupción quitándole el poder coercitivo al estado en materia económica.

No obstante, lo sancionado por el Congreso va en la línea correcta del castigo pero no de la prevención.

Para bajarle los decíbeles a la corrupción estatal hay que limitar el poder estatal sobre los negocios.

Disminuir el poder comienza con reemplazar el régimen económico de la constitución por un artículo donde señale expresamente que el estado no puede intervenir en la economía.

Estarás rebajando por lo menos la mitad de casos de corrupción.

Que no salten de alegría los del FA, que poco han logrado en realidad. Se centraron en la forma pero no en el fondo.

Solucionar la corrupción requiere esfuerzo mental. Atacar el germen de la corrupción demanda valentía. Pero castigar la corrupción solo es necesario tener sed de venganza.

Invitaría al FA a utilizar su contagioso entusiasmo para centrar el debate en cómo desincentivar la corrupción.

No sigan desperdiciando décadas de lucha por un objetivo equivocado.

Por Jose Luis Tapia Rocha, Presidente Ejecutivo de ILE, economista y profesor de Faculta de Negocios

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