blog | 10 junio, 2005

Sociedad de Asaltantes Tributarios (SAT)

ILE

La administración de Castañeda Lossio nuevamente hace noticia. No contento con imitar a Fujimori en la entrega de un monopolio de las revisiones técnicas a manos privadas, los ciudadanos del Cercado de Lima esta siendo embargados y humillados por la SAT, el cual ha movilizado a cientos de vecinos en diferentes partes de la capital.

Los funcionarios de la SAT hacen todos los esfuerzos con tal de no quedar como los talibanes del estatismo municipal. Al alcalde Castañeda Lossio no le parece interesar si muchos ancianos son asaltados por la SAT para expropiarles sus bienes u objetos personales, cómo será si fuera Presidente del Perú.

Por que entonces no serán cientos los perseguidos sino millones los que tendremos que guardar en otros sitios nuestros televisores, refrigeradoras, casas, carros, ahorros, y cuanto propiedad privada dispongamos. Por que si la SAT es para Castañeda Lossio su pistola con que cobrar tributos, la SUNAT será su bazuka contra los ciudadanos libres.

Vendrán entonces marchas populares contra el gobierno de “pomulin” en protesta por la persecución de que seremos objeto, por que no es el equivocado enfoque tributario de los tecnócratas de la SAT, sino el socialismo que Castañeda Lossio impulsa como política desde el municipio.

El economista francés Frederic Bastiat describe muy bien este problema en su libro “La Ley” en 1849: “…el socialismo precisamente invoca la ley. No apela a la expoliación extra-legal, sino a la expoliación legal, al igual que todos los monopolistas, pretende hacer un instrumento de la ley misma…”.

Es cierto que los funcionarios de la SAT solo se limitan a aplicar la ley. Pero también es cierto que el socialismo de Castañeda Lossio propugna la violencia contra los indefensos. El profesor liberal Huerta de Soto indica que “El socialismo es un sistema de agresión institucional al libre ejercicio de la función empresarial.”

Ciertamente que Castañeda Lossio es un zorro de la política que no cree en la libertad y la propiedad privada, en cambio si ha demostrado ser un eficiente redistribuidor del dinero ajeno.

Todo lo recaudado y embargado a humildes ancianos, amas de casa, choferes, profesionales y cuanto individuos se les crucen al SAT, finalmente sirve para financiar su “Welfare State” municipal a precio de infarto en servicios de salud, escaleras, caminos, lozas, en favor de su bolsón electoral.

Las víctimas del SAT deberán esperar unos años más para que se vaya el alcalde favorito en las encuestas. No obstante, es un alumno brillante en la aplicación de las inhumanas enseñanzas del socialismo municipal.

Por José Luis Tapia, Director de  ILE. www.josetapia.pe

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