blog | 18 septiembre, 2004

¿Sólo la cultura de la inversión?

ILE

Hace unos dias el vice presidente de Newmont para Latinoamérica, Carlos Santa Cruz, señaló que el impase generado por Minera Yanacocha con las comunidades del cerro Quillish y otros se superará siempre que “…exista en el Perú una cultura favorable para las inversiones”. Nos parece muy acertado que sea un empresario quien reflexione que la solución del problema es más profundo que un simple consenso alcanzado en Cajamarca. Claro, que no faltan empresarios quienes echan la culpa al gobierno por mostrar su debilidad frente a una turba desinformada por las Ongs alrededor de un tema tan sensible como el agua.

Pero hasta ahora pocos empresarios, a excepción del señor Santa Cruz, se han puesto ha reflexionar si acaso no será este el comienzo de una ofensiva antiliberal de Ongs socialistas contra la inversión privada. Desde ya, los mineros tienen un problema mayúsculo. Se trata que en la cancha de juego estan los izquierdistas junto con las comunidades que patrocinan, mientras los empresarios están sentados en sus respectivos escritorios. Desde el saque la inversión privada perdió el partido por “walk over”. No sabemos si ante el “arequipazo” y “cajamarcaso” Confiep será declarada en emergencia, pues su afiliada la Perú Red Nacional de Cámaras de Comercio no sirvió para estrechar lazos cordiales entre los empresarios y la población local.

De todas maneras es muy seria la situación pues no permite avizorar una solución de fondo a menos que se supere aquel mito que todo se arregla con tener buenas relaciones con el gobierno de turno. Ya hemos adelantado reiteradamente que sobre la faz del Perú reina la diabólica triada contra la modernidad: socialismo, estatismo y comunismo. Y su combate no puede quedar en manos de inexpertos gerentes de comunicaciones y relaciones institucionales, sino de la concertación entre empresarios, instituciones, organizaciones y partidos del capitalismo liberal.

Desde nuestra perspectiva, la salida para proteger a las empresas de estas agresiones pasa por inculcar masivamente valores de una ideología acorde, consistente y sólida con los intereses y derechos de las empresas y comunidades. Y no encontramos otra que no sea la ideología de la libertad –o liberalismo como lo llaman- como estrategia moral y económica para superar la pobreza. Muchos países asiáticos en la mitad del siglo pasado son ahora potencias económicas gracias a que, como lo demuestran los estudios de la Heritage Foundation, el crecimiento económico de la empresas e individuos esta estrechamente ligada con un clima de libertad.

Es evidente que este clima adverso contra las inversiones no se va a solucionar pronto. Pero todo esto es consecuencia de un ayer, de una causa que ha sido ignorada, y en algunos casos ninguneada. Que digan que el desempeño empresarial no tiene relación con la ideología imperante es desconocer completamente lo que hizo el socialismo para dañar al Perú desde la dictadura estatista del general Velasco.

Por Jose Luis Tapia, Presidente de Instituto de Libre Empresa.

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