blog | 19 marzo, 2016

Tia María no va con Verónica Mendoza

ILE

Con el más completo autoritarismo que distingue al socialismo, la candidata del Frente Amplio ha dicho en Arequipa que el proyecto minero de Southern no va.

Pone como argumento que el Valle de Tambo tiene “vocación” agrícola. Y que su gobierno va planificar una zona económica ecológica que pondrá fin a todos los males que trae el proyecto minero.

Para comenzar, la señora Mendoza usa el colectivismo en su discurso para anular toda expresión individual que sea diferente a su ideología autoritaria. ¿Por qué anula a las personas que tienen una vocación diferente? Afirmar que un valle entero tiene la vocación no solo es metafísico sino que políticamente es deshonesto.

¿Quién determina cuál es la vocación? ¿Todos unánimemente en una sola voz? Como es práctica usual de la izquierda peruana, se atribuye todos los poderes divinos para determinar la vocación en nombre de la gente que no le dijo jamás lo que piensa cada uno.

De modo que instaurar una planificación económica ecológica es una alternativa no solo autoritaria sino inmoral e ineficiente.

Planificar un territorio para usos económicos y ecológicos es posible a nivel empresarial. Como las empresas tienen un conocimiento limitado de su mercado, el máximo nivel de conocimiento lo puede obtener por investigación a un segmento de la población.

Planificar a nivel gubernamental no solo es imposible como lo demostró científicamente Mises y luego Hayek en el siglo pasado, sino que los costos en vidas humanas y libertades son las características fundamentales en la historia de la humanidad de los proyectos socialistas. Ejemplos: Venezuela, Cuba, Corea del Norte, URSS, Alemania Oriental entre los más conocidos.

Los proyectos privados de negocio tienen la ventaja que requiere solo que el mercado funcione con derechos privados de los recursos para que la información de lo que la gente valora se traslade a los precios. En cambio, cuando los políticos valoran a la agricultura por encima de la minería o el comercio, no solo lo hace de manera  subjetiva, caprichosa y políticamente autoritaria, sino que lo hace con dinero ajeno. Los proyectos socialistas son inmorales en el fondo, porque afecta el valor más importante del individuo: la libertad de elección.

La candidata Mendoza no cree en la libertad individual como un todo sino en parte. Defiende la libertad de expresión en cualquier escenario político, pero no la libertad económica donde los individuos se manifiestan en el mercado vía precios que regularán sus comportamientos acerca qué actividades económicas embarcarse.

Así que la propuesta de zonificación económica ecológica va contra esa vocación libre y voluntaria de todo individuo. Es un autoritarismo escondido, que no tiene que ser necesariamente político, sino encubierto de planificación estatal. Nuevamente, esa valoración política es subjetiva e inmoral.

Hay que recordar que la candidata Mendoza es la más coherente desde el punto de vista ideológico, que la hace más peligrosa aún si lleva ese enfoque a sus últimas consecuencias: el chavismo venezolano. Con esa pretensión política de imponer su modelo, la gente de Tambo con ganas de invertir en pequeños negocios gracias a Tía María, sacará su conclusión que ese proyecto no va con Verónica Mendoza.

Por Alejandro Aybar, gerente general de Impuestum

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