blog | 11 febrero, 2004

Toledo no fracasó

ILE

La lectura sobre la situación política apunta más a los diagnósticos que a las soluciones. Cambiar de Gabinete no hace más que sostener un gobierno que está de salida. Ningun analista político sugiere atacar las verdaderas causas de la crisis política estructural. Los casos más paradigmáticos son Bolivia, Venezuela, Argentina, y Ecuador donde el común denominador fue cambiar el modelo neoliberal.

En una manifestación de miles de personas en Cajamarca se tomó a la empresa eléctrica para exigir al gobierno la baja de tarifas. Debido a una mala negociación de los cielos abiertos con Chile el Estado ha puesto en desventaja a una línea aérea peruana. El audio Almeyda-Villanueva debilitó la santidad del Gobierno en su lucha anti corrupción. Mientras que el ITF enfrenta al Ministro Quijandría con los empresarios.

En Arequipa se realizó un paro para exigir el cambio de política económica. Los cocaleros vienen desde la Selva por descontento con el programa estatal de Devida. Y la próxima semana entra en paro Lambayeque por la concesión estatal de Olmos. ¿No es más que coincidencia que en cada problema señalado está involucrado el Estado?.

El neoliberalismo a todos ha engañado, inclusive a los liberales ingenuos. El estatismo se disfrazó de “liberal” para arreglar las finanzas del Estado a costa de los equilibrios microeconómicos. Este estatismo enfrentó a los poderes del estado, produjo irremediablemente más pobreza y creó un clima de violencia y corrupción política. El fracaso de la democracia no es por culpa de Toledo, sino por el modelo estatista que se disfrazó perversamente de liberal para engañar a todos.

¿Cuál es la salida a la crisis?. Hay que iniciar el combate ideológico en cada rincón del país para vencer al estatismo en la mente de cada peruano. Hay que llevar constituyentes y congresistas liberales para derogar las leyes malas que producen pobreza. Para eso, los partidos Liberal y Clase Media deben alzar la antorcha liberal con biblia en mano para llevar el mensaje del gobierno limitado en poderes, atribuciones y gastos, con mercados libres, e instituciones privadas separadas del Estado. El éxito de un país depende de las ideas verdaderas, y éstas se encuentran en el liberalismo.

Por Jose Luis Tapia, Director de ILE.

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