blog | 7 abril, 2014

Tres Filosofias de Libre Empresa

ILE

Introducción

Los empresarios se encuentran intelectualmente desarmados. No se pueden defender cuando se les acusa de egoístas (Peikoff,2012). Que siendo egoístas son malvados, insensibles y materialistas. No tienen una filosofía que los defienda moralmente. La filosofía que los acusa es el altruismo. Altruismo se entiende en Latin como Alter (otro) y altruismo es entendido como “otro-ismo” y que la vida consiste en vivir para el otro y que el sacrificio es una virtud a seguir. También hay otros dos elementos filosóficos, junto al egoísmo, que forma el carácter y conciencia del empresario, que son la realidad y la razón.  Cuando un empresario debe hacer frente a la realidad proporcionando placeres terrenales -como productos y servicios- se les acusa de ser empresas materialistas que fomentan el consumismo. Y cuando los empresarios usan la razón para dirigir sus empresas se les acusa de insensibles, inhumanos, fríos, y calculadores. Así el empresario es la personificación del egoísmo. Y como tal, el empresario se siente culpable por todas las acusaciones que pesan en su contra, desde el cine y sus películas, hasta colegios, iglesias, periodismo, televisión, literatura y universidades. Como dice Peikoff (2012), no hay filosofía que defienda al empresario. Ya perdió el prestigio moral ante la sociedad. Todo lo que haga será insuficiente para demostrar su inocencia. Ya es declarado culpable a priori por la opinión pública. Si la premisa es que los empresarios son seres egoístas y, si el egoísmo es malo, entonces, la conclusión es que los empresarios son malvados. En tal sentido, los altruistas indican que hay que aprobar leyes para controlarlos y regularlos, porque libres y dejados a su suerte, harán el mayor mal posible. Serán acusados de subir precios y los multarán aplicando las leyes anti monopolios. Bajarán precios y serán acusados de realizar prácticas anti competitivas. Si publicitan algún producto, las autoridades sospecharán que quieren engañar a sus clientes, deben ser controlados y multados. Si traen mercancías importadas por debajo del precio, serán acusados de practicar el dumping. Si crean productos alimenticios, serán sospechosos de querer hacer daño, así serán controlados por las  autoridades sanitarias. Si son empresarios educativos serán acusados de querer ofrecer servicios de baja calidad, por lo tanto serán controlados con más leyes y reglamentos. Si son empresarios mineros serán acusados de destruir la naturaleza, será mejor regularlos y controlarlos en la fase de exploración. Y si son empresarios exitosos, con altas ganancias, habrá que cobrarles impuestos a las sobre ganancias. Esta forma de considerar culpables a todos los empresarios a priori no se puede esperar más que la responsabilidad ilimitada de sus acciones, en esencia malvadas. Así toda esta serie de acusaciones, leyes, regulaciones, controles, permisos, multas, cárcel, demandas judiciales, impuestos, no tienen otra consecuencia que la persecución sistemática a los negocios antes y durante su ejercicio. Es la pérdida total de la libertad empresarial.

A propósito, de todo lo mencionado hasta ahora: ¿Algo han dicho los empresarios para defenderse de tal semejante injusticia? Nada, absolutamente nada. Simplemente sienten vergüenza, no tienen ningún soporte moral para enorgullecerse, están desmoralizados y tratan de justificarse ante la sociedad con acciones de responsabilidad social. No hacen el bien por convicción, sino como una forma de disculparse por ser empresarios egoístas. Sin embargo, las acciones de responsabilidad social no cambian nada en esencia a los empresarios, son considerados como hipócritas. No son auténticos en lo que hacen. No pueden ser lo que no son. No pueden ser filántropos porque ellos son empresarios y su naturaleza es ser egoístas. Una vez más, no tienen una filosofía moral que los defienda (Peikoff, 2012)

 

¿Cuáles  son las filosofías que los empresarios necesitan?

Hay tres filosofías que pueden ayudar moralmente a formar el carácter y consciencia de los empresarios, a recobrar el orgullo del logro, a no sentirse culpables, a sentirse felices por lo que hacen, ser potencialmente más creativos de  lo que son, aumentar la rentabilidad de su empresa e influir decisivamente con un discurso principista, realista y coherente con liderazgo hacia su entorno. Estas filosofías son: a) egoísmo racional; b) capitalismo consciente; y 3) empresa espiritual.

 

  1. A) Egoísmo racional

Es conocida como filosofía objetivista. Esta indica que el empresario no debe disculparse por ser egoísta. Que el egoísmo no es malo. Que conseguir el beneficio propio es parte de la naturaleza humana. Que ser egoísta en el sentido noble es tratar de ganar más dinero haciendo bien su trabajo de crear productos y servicios para el mercado. Un acto de bien es intercambiar pacífica y cooperativamente riqueza por dinero entre seres humanos. No puede haber disculpa por realizar un acto creativo, que nada de lo producido ha sido tomado por la fuerza, que hay un mercado donde comprar y vender. La economía enseña que un marco institucional de derechos de propiedad es necesario para que surjan las iniciativas empresariales capitalistas. Así como los trabajadores tienen el carácter moral de reclamar que se les pague por el esfuerzo realizado, de la misma forma esta filosofía les enseña a los empresarios que ellos tienen el mismo carácter moral de defender los frutos de sus esfuerzos. Ningún trabajador hace su trabajo porque son esclavos de su jefe o que deben disculparse por ganar dinero, de este modo no se les puede pedir a los empresarios que deban sacrificarse por la sociedad y deban disculparse por ganar dinero. El altruismo no cabe en la naturaleza del empresario. Para ser riguroso, el beneficio propio que se está mencionando aquí incluye lo que le interesa al empresario, por ejemplo; le interesa el bienestar de su familia, le interesa que su negocio marche bien, le interesa que el producto sea de calidad, le interesa que los procesos de gestión sean eficientes y efectivos. Nada de lo que crea el empresario deba hacerlo por los demás, sino porque es un logro moral hacerlo bien. Hacerlo bien lo hace feliz. Entonces, filosóficamente hablando, el beneficio es el pago moral teñido de orgullo y felicidad. Ser feliz al realizar una actividad genera una pasión creativa con la suficiente energía, tiempo, y trabajo necesario para enfrentar con éxito todas las dificultades que se le presenten en la gestión empresarial. Se llama egoísmo racional porque todo lo que hace está en función de la realidad material. Debe utilizar la razón para organizar los conocimientos y dirigir la empresa usando el pensamiento lógico. La riqueza creada es producto de la mente, no de los factores físicos. En cambio, una empresa para el altruista será un proyecto social, que en lugar de vender, tendrá que regalar riqueza a los más necesitados. Si un altruista dirige una empresa tendrá que abandonar los valores capitalistas y entregarse al altar del sacrificio. En lugar de crear, tendrá que copiar los que otros han producido. Un altruista es un ser improductivo. Es el sacrificio puro lo que lo ánima a actuar por los demás, incluso sacrificando su vida. Por todo lo anterior, el empresario no es un ser altruista sino un egoísta racional (Peikoff, 2012).

El egoísmo racional es una de las virtudes objetivistas. La teoría ética objetivista indica que sus valores pueden conducir a la gente a dirigir sus acciones concordantes con la visión, misión, propósitos, estrategias y políticas. Indica que es necesario integrar una teoría moral en la teoría gerencial. Esta teoría de la virtud objetivista se preocupa por el cultivo del carácter del empresario por el cual puede conducirlo al sendero de la felicidad. A diferencia de las otras teorías éticas esta no es formulista, prescriptiva, y restrictiva, y no le dice cómo debería obrar. Las acciones virtuosas pueden conducir mejores servicios al cliente, ganancias de productividad y eficiencia, reducción del ausentismo laboral, mejoramiento de la moral, y honestidad. Los empleados virtuosos son trabajadores energéticos y productivos que se enfocan en la realidad, usan la razón para decidir, buscan hechos pertinentes, usan el tiempo eficiente y efectivamente y fijan valores productivos. Para que una empresa sea exitosa los objetivos, valores y virtudes de los empleados  deben alinearse con los de la empresa y concentrarse en los valores de la libertad, independencia, y virtuosidad. Para potenciar una cultura estratégica interna de la virtud, una empresa debe enfatizar los principios del egoísmo racional y tratar al empleado como un comerciante. Los principios racionales son necesarios para el logro, integridad moral, carácter y felicidad (Younkins, 2012).

Hay una experiencia de éxito en la implementación de los valores objetivistas en el caso de la empresa bancaria BT&T en EEUU, por su CEO John Allison, mediante la adopción de una filosofía escrita por él, con los valores objetivistas del egoísmo racional en 1994; realidad, razón, productividad, honestidad, integridad, justicia, pensamiento independiente, orgullo, autoestima, y trabajo en equipo (BT&T, 1998). Cuando entró al BT&T en 1987 los activos de la empresa eran $250 millones y 250 empleados. En esa época fue considerado como un banco agrícola. Cuando Allison se retira en el 2008, el BT&T tenía 30,000 empleados, $150,000 millones en activos, 1,800 sucursales en 12 estados y es uno de los 10 principales bancos en EEUU. Allison dijo en una entrevista sobre la historia de su gestión:

«Hablamos del principio del comerciante una y otra vez. . . . Nunca se debe tomar ventaja de otras personas, ni deberías auto-sacrificarte. Lo que la vida te enseña es acerca de la creación de relaciones ganar-ganar, encontrar la mejor manera de llegar juntos, y usted debe hacer eso conscientemente…”(Luskin y Greta, 2013)

 

  1. B) Capitalismo consciente

El capitalismo consciente es una  manera de pensar acerca del capitalismo y los negocios. El capitalismo consciente sostiene que el capitalismo de libre empresa es el mejor sistema económico que jamás haya existido. Ha sacado de la pobreza a cientos de millones de personas a lo largo de la historia. Fomenta la cooperación y crea prosperidad. La empresa es buena porque crea valor en sus relaciones mercantiles. Es ética porque no está de por medio el uso de la violencia y todas sus relaciones son voluntarias. La empresa consciente tiene propósitos superiores  que alinea, integra y unifican a todos los grupos de interés. Es una fuente de desarrollo personal y profesional. Se esfuerza por crear riqueza financiera, intelectual, cultural, social, espiritual, emocional, y ecológica para todos los grupos de interés. Las empresas conscientes llevan impregnadas de valor, pasión, propósito, amor y creatividad, para  construir un mundo de libertad, prosperidad, armonía y compasión (Conscious Capitalism, 2014a).

 

Empresa consciente

Los negocios son exitosos en la medida que los seres que la integran tengan consciencia. Consciencia significa capacidad de aprender de la realidad, de nuestro mundo interior y de lo mejor de cada uno. Claro que esto incluye ser consciente de otros individuos, y determinar sus motivaciones más profundas. Cuando hablamos de negocios, nos referimos de aquel espacio que pasamos una buena cantidad de horas y que se ha vuelto esencial para nuestras vidas. Su éxito mejora el estándar de vida de todos los involucrados. La consciencia implica darse de cuenta de esta realidad empresarial. Una empresa permite que sus trabajadores puedan investigar, darse cuenta de las realidades más profundas y razonar moralmente acerca de su desempeño y el de los demás. La empresa no termina dentro, sino que se relaciona con su mundo exterior, por ello que una empresa consciente incluye clientes, proveedores, comunidad y gobierno. Una empresa consciente promueve la paz, la felicidad de los individuos y el cumplimiento de su misión y visión. Una empresa exitosa requiere de empleados conscientes de los valores de la organización. Los empleados conscientes son buscadores de la verdad, paz, y valores que construyen humanidad y productividad. Por el contrario, empleados inconscientes son irresponsables, conflictivos, y violentos. Pero los empleados conscientes requieren de gerentes conscientes, y sobre eso, hay pocos. Los gerentes conscientes son aquellos que construyen un entorno adecuado para el compromiso de los empleados con su empresa. No es suficiente que la empresa tenga misión y visión, se requiere de la consciencia de los ejecutivos (Kofman, 2011).  El liderazgo ejecutivo necesita además de inteligencia, sabiduría. La sabiduría le proporciona a los líderes claridad moral y sentido de propósito. Es una brújula que lo orienta a descubrir cómo dirigir y sacar lo mejor de sus empleados (Kaipa y Radjou, 2013).

Los líderes conscientes deben crear un entorno para retener y desarrollar empleados conscientes. Deben sacar la  potencialidad individual en equipo y conseguir que todos tengan autoestima en el logro de las metas. Un líder consciente no es solo por autoridad del cargo, sino que debe demostrar que sus competencias son para ese puesto. Hay 7 cualidades de la empresa consciente que debe liderar: responsabilidad incondicional, integridad esencial, humildad ontológica, comunicación autentica, negociación constructiva, coordinación impecable, y maestría emocional (Kofman, 2011).

Una empresa consciente tiene un propósito superior que da significado a sus integrantes. El dinero que gana la empresa otorga vitalidad, y una empresa con propósito inspira y motiva a todos los grupos de interés (Conscious Capitalism, 2014b). Un liderazgo consciente es un directivo servidor, que saca lo mejor de cada empleado, que se olvida de su “yo” y que se preocupa de los otros. Busca crear valor para los demás y construye confianza (Conscious Capitalism, 2014c). Una empresa consciente no opera en el vacío, se da cuenta que pertenece a una red intrincada de relaciones mercantiles. Esa red incluye a accionistas, clientes, empleados, comunidad, proveedores, financistas, inversiones, y gobierno. La empresa consciente sabe que sin ellos no hay negocio (Conscious Capitalism, 2014d). Así como hay una red mercantil hacia afuera, una empresa consciente comprende que internamente hay una estructura social construida sobre la base de valores, principios, y prácticas que unifican las acciones individuales y que se conectan interactuando como en un todo. Una empresa consciente fomenta valores superiores como el amor, confianza, honestidad, libertad, justicia, tanto fuera como dentro de la organización. Una cultura corporativa de valores es una fuerza energizante y unificadora que le dan propósito de vida a los integrantes de la empresa. Es una empresa de relaciones ganar-ganar (Conscious Capitalism, 2014e).

 

  1. C) Empresa espiritual

Mulloch (2008) señala que en una economía libre, es críticamente importante que la creación de riqueza sea adecuadamente entendida como un ejercicio espiritual, más que una expresión materialista de valor. La idea resaltante es que la creación de riqueza por medios virtuosos es la más importante cosa que podemos hacer por nosotros mismos y por los otros. Humildad y gratitud no son simples maneras de reconocer al Creador sino que son componentes del capital espiritual. El capital espiritual es un factor de la producción asociada a la vida espiritual. Es la acumulación de creencias, ejemplos, y compromisos que son transmitidos de generación en generación a través de una tradición religiosa para la felicidad humana. Por ello que la empresa espiritual realiza dos grandes logros: hace del mundo un lugar mejor, y de los negocios, de lejos, más entidades rentables. Si una economía próspera requiere de libertad empresarial, los valores morales y económicos que se pregonan en la empresa no están en competencia, sino que uno se obtiene el otro. Hay una conexión entre convicción moral y éxito en los negocios. Un empresario espiritual hace sabias inversiones porque significa inversiones responsables, y una inversión responsable es si hay alguien que dé cuenta por ello. En este sentido, hay precondiciones morales para que en una economía de libre empresa florezca la empresa espiritual y estos son: sentimientos de simpatía, benevolencia y compasión. Los seres humanos no son solo maximizadores de ganancias, también tienen escrúpulos morales, compromiso personal y deseo de felicidad. Más y más negocios se están dando cuenta que el éxito depende de la satisfacción espiritual y no solo material. Éticamente, es el ejercicio empresarial para hacer el bien. Es acerca del carácter interno de la firma y la estatura moral. En resumen, es el alma de la empresa. Las virtudes de la empresa espiritual son: fe, honestidad, gratitud, perseverancia, compasión, paciencia, coraje, respeto, generosidad, disciplina, caridad, castidad, y ahorro.

 

La empresa vista como medio evangelizador

Por su parte Elred (2003) considera que el concepto de los negocios como herramientas de difusión del evangelio no es nuevo. Marco Polo informó que en la ruta comercial de la Seda fue salpicada de numerosas Capillas Nestorianas. Esas catedrales fueron una parte de los negocios/misiones de la gente industriosa de comienzos del siglo XV. Pero en la última centuria se ha perdido el concepto de asociación para la prédica del evangelio en el negocio. Actualmente, la responsabilidad ha recaído en misioneros y evangelistas bien entrenados.

En efecto, Sukahira (2003) considera que muy pocos cristianos saben interpretar que no hay divorcio entre negocios y evangelio. Por ejemplo, Jesús y el Apóstol Pablo vienen del mundo de los negocios. Durante 18 años, Jesús fue carpintero y Pablo fabricante de tiendas. Jesús hizo parábolas y enseñanzas que vinieron del mundo laboral. En el caso de Jesús, antes de ejercer su ministerio en la tierra, fue preparado en el mundo de los negocios.

En todo caso, unos de los aspectos específicos bien importantes de cualquier negocio es la propiedad privada. Grudem (2003) considera que la Biblia habla claramente de la propiedad privada como un mandamiento en Éxodo 20.15 donde dice “No Robarás”. Como se sabe, un deber cristiano, es glorificar a Dios. Por ello, el buen cristiano empieza por respetar la propiedad del otro, en este caso, del empresario. La productividad es otro aspecto importante en la Biblia para entender los negocios como parte del plan de Dios en este mundo. En Génesis 2:15, Dios le dijo a Adán y Eva lo siguiente: “Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla…” Sojuzgadla viene del Hebreo Kabash que quiere decir “poner en utilidad los recursos de la tierra para su propio beneficio”, es decir, en productos agrícolas y animales, artesanía, medios de transporte, etc. La Biblia, habla de forma positiva sobre el lucro en los negocios. Jesús puso como ejemplo La Parábola de las 10 minas (Ver Lucas 19:16-26) donde el amo premió a sus 2 siervos con posesiones en proporción a las ganancias obtenidas, mientras que el otro siervo que solo guardó la mina, el amo lo castigó severamente, quitándole posesiones. También Jesús predicó la Parábola de los Talentos, donde en la Biblia dice que el “que tiene más se le dará más y al que no tiene, aun lo que tenga, se le quitará”.

Evidentemente, Rundle y Steffen (2003) afirman que las grandes empresas pueden ser empleadas como medios evangelizadores. Para impulsar el evangelio, hay espacios importantes para construir significativas relaciones con un impacto positivo en las vidas de esta gente. Por ejemplo, un equipo de gente entrenada puede realizar la evangelización durante el almuerzo, en sus relaciones con el proveedor y en el trato con los clientes. Estas grandes empresas pueden ser más efectivas que las iglesias tradicionales debido que las personas pasan mucho más tiempo trabajando que lo que haría un ministerio en su contexto tradicional. El éxito de estos negocios en su empresa espiritual requiere más del esfuerzo individual, es todo un equipo de hombres y mujeres comprometidos con Dios y entrenados para hacer el bien a sus stakeholders.

 

Conclusión

Las tres filosofías empresariales revindican al empresario. Son filosofías que pueden tener impacto profundo en la manera de gestionar la empresa interna y externamente. Internamente, porque puede lograr mayores niveles de rentabilidad y externamente por que puede la empresa catalizar mayores cantidades de riqueza hacia su entorno. Todo depende que el empresario pueda  elaborar su propia filosofía  para su negocio e impacte en el modelo de gestión que escoja. El proceso puede afianzar su liderazgo con una visión, misión, políticas y estrategias empresariales inspiradas en esa filosofía. Los mandos medios y operativos serán claves para el proceso de  institucionalización de la filosofía y valores empresariales.

 

Por Jose Luis Tapia, Director de ILE. Descargar en PDF 

 


 

Referencias

 

BT&T (1998). The BT&T Philosophy, North Caroline: BT&T Corporation

 

Conscious Capitalism (2014a). Higher purpose, en http://www.consciouscapitalism.org/purpose (Consultado el 16/03/2014)

 

Conscious Capitalism (2014b). Higher purpose, en http://www.consciouscapitalism.org/purpose (Consultado el 16/03/2014)

 

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Elred, Kenneth (2003). Introduction, en Elred, Kenneth y Yamamori, Tetsunao (2003). On Kingdom Business. Transforming business           through Entrepreneurial Strategies, Illinois: Crossway Books

 

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Grudem, Wayne (2003). How business in itself can glorify God en Elred, Kenneth y Yamamori, Tetsunao (2003). On Kingdom Business. Transforming business        through Entrepreneurial Strategies, Illinois: Crossway Books

 

Kaipa, Prasad y Radjou, Navi (2013). From the Smart to Wise, San Francisco: Jossey-Bass

 

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Luskin, Donal L y Greta, Andrew (2013). Business Hero John Allison: BB&T — The Bank That Atlas Built, en Capitalism magazine, 25 abril 2013, Recuperado el 09/03/2014 en http://capitalismmagazine.com/2013/04/business-hero-john-allison-bbt-the-bank-that-atlas-built/

 

Malloch, Theodore R (2008). Spiritual Enterprise, New York: Encounter Books

 

Peikoff, Leonard (2012). ¿Por qué los empresarios necesitan filosofía?, Madrid: Objetivismo Internacional.

 

Rundle, Steve y Stefffen, Tom (2003). Great Commission Companies. The emerging role of business in missions, Illinois: Intervarsity Press

 

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