blog | 18 noviembre, 1999

Unilateralismo coordinado

ILE

Los que están de acuerdo con el libre comercio deberían abandonar el modelo de “reciprocidad” de las negociaciones que tratan a las barreras comerciales como valiosas herramientas para obtener concesiones comerciales en la Organización Mundial del Comercio (OMC), para sustituirlas por el modelo del unilateralismo coordinado en el cual los países liberalizan unilateralmente su comercio con el mundo, no simplemente para ganar ‘concesiones’ de otros países, sino fundamentalmente para aprovechar los beneficios económicos de su propia liberalización; consumidores con mayores opciones a elegir productos a menores precios y diferentes calidades, empresas competitivas y creativas, y en general, uso eficiente de recursos con mayor producción para la economía.

Este modelo se ve adecuadamente fundamentado en el enfoque de los economistas de la escuela austriaca, donde los mercados internos y externos se consideran como dos caras de una misma moneda; es decir, los principios económicos del libre comercio son válidos para el mercado interior  y exterior.

En efecto, una de las poderosas herramientas que permite interpretar correctamente el comercio exterior reside en la teoría subjetiva del valor. De acuerdo con esta teoría en el intercambio entre ambas partes está implícito el intercambio de valores subjetivos de cada individuo. Un individuo entrega un valor que es menor que el recibido, si es igual o mayor, no se produce el intercambio. Para simplificar el razonamiento, si aplicamos esta teoría al comercio internacional –sin dinero- el individuo que entrega un producto (léase exportación) lo hace por que espera recibir a cambio un producto de mayor valor (léase importación). Por lo tanto, una correcta interpretación es que un individuo valora mas la importación (lo que recibe) que la exportación (lo que entrega), por que lo beneficia al poseer cosas que él considera valiosas. Sí agrupamos a los individuos, un país se hará rico en la medida que sus ciudadanos posean esas y otras cosas más. Nada cambia en el fondo de este razonamiento si incluimos el dinero, pues se sabe que es un medio de intercambio que facilita la transacción comercial. Gottfried Haberler escribió alguna vez que la posesión de estas cosas a través del comercio internacional implica que deberá ser pagadas con exportaciones, que son el costo por efectuar las respectivas importaciones (léase compras).

En las negociaciones comerciales en la OMC interpretan de manera distinta cuando sostienen que un país gana cuando exporta y pierde cuando importa. Desde su lógica una buena negociación consiste en asegurar que las exportaciones tengan acceso a los mercados extranjeros e impedir por esta vía, que las importaciones entren libremente. La consigna es garantizar una balanza comercial “positiva”. Además sostienen que la libre entrada de las importaciones significa conceder mercado. Este es la lógica de la reciprocidad.

Prueba de ello es que producto de las negociaciones se elabora calendarios de liberalización gradual y selectiva de bienes y servicios sin ningún criterio de eficiencia económica, crean foros como la OMC  de gran efectividad política para satisfacer oportunamente los intereses de los gremios empresariales quienes resultan ser los principales interesados en que funcionen dichos foros multilaterales como la  OMC.

La OMC se ha convertido en una suerte de  pararrayo de los intereses proteccionistas. El objetivo de una mayor liberalización comercial fracaso en la Conferencia Ministerial de la OMC en Seattle, en diciembre de 1999, cuando los intereses proteccionistas de las organizaciones sindicalistas y ambientalistas de los países desarrollados colaboraron con la intransigencia de los países desarrollados  bloqueando las negociaciones con propuestas de “dumping social” y altos estándares ambientales.

En resumen, los apetitos proteccionistas de los gremios empresariales y sindicatos han tomado de rehenes a los consumidores del mundo para negociar sus libertades de consumir bienes y servicios más baratos a cambio de medidas laborales y ambientales en el foro de la OMC.

La propuesta sería que el equipo negociador del Perú – Mitinci y Cancilleria- proponga el unilateralismo coordinado en la OMC con una fecha límite para todos los países – sin perjuicio de que otros lo hagan por adelantado-, con el propósito de prescindir del método de las negociaciones comerciales reciprocas y proceder a la abolición inmediata de los aranceles y demás obstáculos técnicos al comercio.

El Perú adelantando su liberalización comercial ahorrará a los consumidores pagar sobre precios por adquirir  bienes y servicios importados y, por el lado de los contribuyentes, pagar cientos de miles de dólares en pasajes, hoteles, viáticos, y sueldos a sus negociadores en reuniones ministeriales, vice ministeriales, y de grupos de negociación.©

Por Jose Luis Tapia, Director de ILE. www.josetapia.pe

Entradas Recientes