blog | 19 junio, 2006

Autonomías en movimiento

ILE

El último domingo, Cataluña le dijo sí a su estatuto autonómico en España. La semana pasada Montenegro se independizó y ahora es autónomo de Serbia. Ambas repúblicas dejaron atrás las cadenas comunistas de Yugoslavia. Sin ir demasiado lejos, Santa Cruz en Bolivia se irá por un referéndum autonomista el próximo mes de julio.

Hace no más de dos años, Puno reclamó su autonomía gracias a la iniciativa de su presidente regional, pero nuestros congresistas solo aprobaron una ley que le da solo una zona franca imperfecta, es decir, una migaja de libertad económica.

Sabemos que Loreto siempre fue una región autonomista desde el “boom” económico de la era del caucho. Su presidente regional, durante su campaña, enarboló las banderas autonomistas pero traicionó las esperanzas del pueblo loretano

Por lo pronto, estos hechos no revisten pura casualidad. El nuevo mapa político dividido entre costa y sierra a favor del García y Humala respectivamente, es el comienzo del agotamiento del modelo estatista encarnado en el neoliberalismo, nacionalismo y mercantilismo de las últimas cuatro décadas. Ya está provocando reivindicaciones regionales con sabor autonomista en el sur. Pienso que García no le va ir muy fácil en su gobierno, va tener que aprender a convivir con este fenómeno autonomista que no es secesión sino libertad de decidir qué es mejor para su región.

A los liberales se nos presenta una excelente oportunidad de llevar a la práctica nuestras ideas como propone el economista de la escuela austriaca Hans Hermann-Hoppe. Un grupo de liberales de la Conferencia Liberal Hispanoamericana [CLH] nos estaremos reuniéndonos en estos días para preparar la I Conferencia Internacional sobre Autonomía y Libertad a realizarse en septiembre de este año en Guayaquil, Ecuador.

Si el autonomismo ha llevado la prosperidad a regiones como Mónaco, Andorra, San Marino, Liechtenstein, Singapur, y Hong Kong, por qué los liberales no planteamos una salida similar a regiones como Loreto, Tacna, Puno y Moquegua. Dice Hoppe que cuando más pequeño es un territorio más presión hay por adoptar el libre mercado. Así como ahora los habitantes de Cataluña, Montenegro, y Santa Cruz nos están dando una lección, del mismo modo deberíamos llevarle una esperanza liberal a regiones olvidadas por el centralismo estatista limeño.

Por Jose Luis Tapia, Director de Instituto de Libre Empresa

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