blog | 1 marzo, 2017

Carga montón contra los colegios privados

ILE

Los sufridos padres de familia se han cargado todos los gastos de los útiles escolares de febrero.

También el pago de matrículas, pensiones y firmas de compromiso de pago.

Es la peor época porque sus gratificaciones, escolaridad y ahorros se ven esfumados por el gasto escolar.

Mientras las editoriales, colegios, librerías, y ambulantes hacen su “agosto” con las ventas y pensiones.

De este grupo aparente de ganadores de la actual campaña escolar, las piñatas más golpeadas, son los colegios privados.

No digo nada de los colegios estatales porque estos no tienen remedio, son unos laboratorios lava cerebros y antros de la corrupción infantil y adolecente.

Los colegios privados vienen siendo golpeados ya sea por expertos reguladores que quieren que se regule más este mercado y por los padres de familia que son muy severos cuando de pagar se trata.

Ninguno de ellos ha ofrecido una solución realista del mal que aqueja a la educación escolarizada.

Nadie ha echado ojo al Ministerio de Educación. Nadie dice nada de las Ugels. Nadie dice nada de la fiscalización de Indecopi.

Nadie discute el modelo de educación escolarizada. Ni de la existencia de los colegios estatales.

Todos dan por hecho que la educación debe ser asunto del estado.

Si todos los años son las mismas quejas de siempre; quejas por las pensiones, quejas por los útiles escolares, quejas contra el Ministerio de Educación, es que algo no debe estar funcionando por más regulaciones, supervisiones, controles, y castigos se apliquen contra los colegios privados.

Tenemos tres opciones; a) dejamos todo igual, b) controlamos más y más a los colegios privados y c) optamos por reemplazar este caduco modelo educativo por uno de libre empresa que funcionó antes y mejor.

Esta última opción es la que no se aplica ahora, y no hay porque temer por este reemplazo.

Reemplazar el modelo educativo y sus colegios estatales deberían ser la discusión desde ahora.

Yo propongo reemplazar al Ministerio de Educación, Ugel, colegios estatales e Indecopi como supervisores, controladores, reguladores y oferentes por un sistema estricto de libre empresa, donde el encargo de esta tarea sean ejecutadas por las empresas privadas.

Ello requiere abrir el mercado educativo a diversas opciones de enseñanza – aprendizaje, aparte del escolarizado; como la escuela hogar, escuelas empresa, escuelas a distancia, escuelas con horarios intercalados, escuelas libres de elección de cursos, escuela fundaciones, escuela arte, escuela científicas, escuela cultura, escuelas por correo, escuela innovadora, escuela música, escuelas bajo cualquier iniciativa de enseñanza aprendizaje, que cualquier empresa privada quiera ofrecer.

La supervisión estaría a cargo de miles de acreditadoras que certifiquen la calidad educativa, la modalidad de pago, el nivel de las pensiones, la necesidad de los útiles escolares, y los pagos de Apafas.

También que informen de los ranking de los mejores, regulares y peores colegios de todas las modalidades, sistemas de enseñanza, infraestructuras y ubicaciones que hay.

Esta libertad en el mercado educativo estaría mejor controlado, supervisado, regulado por la propia dinámica de la calidad, precios y libertad de elección de la libre empresa.

Habrá más negocio para las certificadoras, colegios, editoriales, y librerías y a la vez mayor competencia.

No habría obligación de matricular en las actuales condiciones en colegios con el actual sistema escolarizado, que está mal regulado, supervisado y controlado por el Ministerio de Educación, Ugels e Indecopi.

El sistema de control educativo del Minedu ha fracasado. Ni que decir de sus corruptas Ugels y los guardianes de este modelo comunista soviético que sería la Sutep.

Mi propuesta de libre empresa pretende corregir los fallos en el control, supervisión y regulación del estado en la economía, a donde pertenece la educación.

Pretende sustituir por uno voluntario y privado donde el mismo sistema de libre empresa sea la encargada de castigar, sancionar, quebrar y despedir del mercado aquel colegio que suba las pensiones, disminuya la calidad, aumente los gastos en útiles escolares, y la cuota de inscripción.

El sistema de libre empresa es más justo, no le cuesta tanto pagar el colegio al sufrido padre de familia y tendrá la seguridad que será bien educado en cualquier modalidad de enseñanza aprendizaje de su elección y que tenga el mismo valor oficial que le ofrezca el mercado.

El sistema de libre empresa completamente aplicado sube los sueldos de los padres de familia, bajan los costos y precios de la enseñanza, aumenta la rentabilidad y mejora la calidad educativa entera de todos los servicios y productos.

Gracias a la libre empresa, ese sufrimiento de los padres de familia de febrero y marzo, desaparecerá.

Por José Luis Tapia Rocha, Presidente Ejecutivo de ILE, economista  y profesor de Facultad de Negocios.

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