blog | 8 enero, 2005

Comerciante martír

ILE

De nada vale las lamentaciones del Alcalde de San Isidro Jorge Salmón si es que él mismo no asume la responsabilidad civil y penal por la muerte del joven comerciante Cristian Venancio. Acaba de caerle una denuncia por homicidio culposo interpuesta por la familia del joven por no haber tomado las medidas respectivas. La muerte del joven Cristian es un costo más del estatismo que se ha cobrado con la vida de un humilde comerciante.

El fenómeno del comercio ambulatorio no es nuevo pero vieja es su incomprensión. Enrique Ghersi, coautor del El Otro Sendero dijo en una conferencia reciente que si uno le pregunta a los comerciantes callejeros si se consideran «empresarios», ellos responderán que son simples trabajadores. El término «empresario» es muy ajeno a ellos, lo ven como un tipo de cuello y corbata conectado con el poder y eso ellos lo saben; no reflejan lo que ellos son y por eso se consideran simplemente trabajadores.

Es una llamada de atención a los de la CONFIEP por hacer de la imagen de los empresarios como aquellos que andan en cocteles con los ministros, tienen influencia en el poder político, ganan dinero mercantilizando la profesión con privilegios estatales y por eso tienen razón los Humalas y estatistas de izquierda, en ser subversivos contra aquel sistema opresor donde los ricos se hacen ricos en transferencias de riqueza de abajo hacia arriba.

Hay que reconstruir la imagen del empresario. Los comerciantes mártires como el joven Cristian y heridos como los de Fronteras Unidas son los costos de tener un Estado enfemo que los persigue como si fueran asesinos. Lo sucedido es la inversión de las funciones del estado; persigue equivocadamente a empresarios, contrabandistas y comerciantes mientras que secuestradores, violadores y demás delincuentes anda impunes suelto en las calles de Lima con la complicidad de policías, jueces y políticos.

Y muy buena la idea de Julio Sancho de Vanguardia Liberal de hacer mártires a comerciantes como Cristian, por que los liberales entendemos muy bien que estos sucesos lamentables son por la equivocada visión de poner de malos a los comerciante, mientras que los buenos son los policías, bomberos, soldados, espías, es decir, a funcionarios del Estado como el Alcalde de San Isidro. ¿Y donde están la clase política tradicional o es que acaso se olvidaron de esta gente marginada?. Seguramente andan ocupados acusándose cada uno de corruptos o viendo la censura de Ferrero y sus ministros.

Por Jose Luis Tapia, Director de ILE

Foto cortesía de Capital.com.pe

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