blog | 8 enero, 2004

Consenso de Washington

ILE

En el Perú, las llamadas “reformas económicas” de los noventas fueron en general muy tímidas e incompletas, vacilantes y contradictorias, dejadas a mitad del camino. Todas fracasaron. Al parecer el ex ministro Kuczinsky y John Williamson pretenden con su último libro resucitar dichas reformas. Conviene recordarle seis lecciones que dejó la década pasada.

La primera es que los cambios necesarios son de carácter negativo. Lo que se requería era desestatizar escuelas, hospitales, universidades, etc. para que entren en competencia; y quitar impuestos y barreras proteccionistas.¿Qué hicieron en lugar de eso?. Quitaron ciertos instrumentos estatistas, pero impusieron otros. Cambiaron por ej. empresas estatales por agencias como Osinerg, Ositran, Osiptel e Indecopi; monopolios estatales por monopolios privados como Telefónica, Luz del Sur, Edelsur; inflación por impuestos; aranceles por “derechos antidumping» y controles de precios por «leyes del consumidor».

La segunda lección es que las ideas si importan. En su mayoría las “reformas” fueron conducidos por políticos incapaces de desestatizar la economía. Los “neo” liberales se inspiraron en ideas que engordaron al Estado con nuestros impuestos para financiar programas sociales altamente politizados.

Mejor política económica es la que no existe, es la tercera lección. La economía es asunto tan privado como la religión. Un liberal no propone al gobierno “una buena política económica”. Las políticas económicas sólo sirvieron para acercar al Estado a nuestros bolsillos. Por ejemplo, impusieron tasas y sobre tasas de hasta 30%, crearon el ITF y bancarizaron por la fuerza las transacciones económicas.

La cuarta lección es que el capitalismo liberal es para los pobres. Esta promueve la creación de riqueza en libertad e implica movilidad de los pobres hacia arriba. Pero también hacia abajo, si fracasan en el mercado. Sin embargo, los «neo» liberales salvaron de la quiebra a bancos privados con dinero del público. ¿Hubo salvataje financiero para la pequeña y micro empresa?. Ninguno. Como siempre el Estado estuvo al servicio de los amigos del gobierno de turno.

La desestatización debe ser completa, es la penúltima lección. Y también debe ser simultánea en todos los frentes, y rápida. De otro modo las medidas son inefectivas. Asi ocurrió. Cuando se tenía el proyecto para reformar el Estado en 1996, las izquierdas -junto con el embajador Fernando Olivera- lo sabotearon. Ahora nos lamentamos de tener un Estado glotón que sirve como botín de guerra.

Y la sexta y última lección es que no hay sustituto. Los partidos políticos tradicionales han demostrado ser absolutamente ineptos para impulsar cualquier propuesta liberal que beneficie a los pobres. En tal sentido, no hay sustituto del partido liberal, aún cuando muchos liberales crean que el orden espontáneo lo arregla todo.

Por Jose Luis Tapia, Presidente de ILE. www.josetapia.pe

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