blog | 1 febrero, 2015

¡Dios mio, salvanos de las salvaguardas!

ILE

Un impetuoso Ministro de la Producción salió a los medios a desmentir a PPK diciendo que la posición del gobierno es la de favorecer los lobbies proteccionistas de las salvaguardas  generales. En lugar de persuadir a los empresarios de la necesidad de aumentar la competitividad se sienta en su despacho como terapeuta para crear un clima de armonía entre los empresarios afectados por este impuesto de tercera generación. El Ministro Velasquez ignora que su papel no es la de psicólogo, ni menos le corresponde entregarse en cuerpo y alma a sus pacientes como lo hace la doctora Sasieta. Como profesional que es debiera estar preocupado en cómo safarse de tantas presiones lobbistas, seguramente torturado por tantas llamadas a su despacho y unos cerros de documentos enviados por los empresarios lobbistas.

En tanto me apena ver a los representantes de Gamarra, Unete, Sni y de las tiendas Ripley y Saga sentados en una mesa cada uno planteando su problema, argumentando legal y políticamente las vicios y virtudes de las salvaguardas. No hace falta ser economista o abogado para darse cuenta de lo pocos inteligentes y valientes que son en cuanto a denunciar al estatismo que tienen entre sus manos. Si fueran más conscientes que salvaguardas más o salvaguardas menos no apunta a una solución definitiva, probablemente no andarían distraídos por la suerte de unos cuantos trapos que vienen de la China.

Creo que igualmente algo raro de esto le debe estar sucediendo a gremios empresariales como Comex y Confiep. Seguramente andan perdidos persiguiendo a los funcionarios del Indecopi para saber cuál será el resultado del informe técnico sobre las salvaguardas. Que dirán sus asociados cuando sepan de boca del Indecopi que las salvaguardas no daña a nadie, que más bien incentiva la producción, o que -como dice el Ministro Velasquez- el Perú los necesita. Aplaudirán, mientras tanto, los gremios proteccionistas de Gamarra, Unete, y Sni, por los lobbies obtenidos, santificaran al Indecopi por ser eminentemente “técnico”, mientras que los gremios perdedores como Comex y Confiep estrujaran el informe. Claro que les dirán a sus empresas asociadas que todo es cuestión de tiempo. “Nos hace falta conversar más con la gente del gobierno y hacerlos entender que tenemos la razón”, dirán los empresarios.

Y mientras tanto, el Perú, como país, ¿estará mejor?, ¿aumentará la competitividad?, ¿se reducirá el tamaño del estado?, ¿seremos más libres para producir, consumir o invertir?, ¿los impuestos y regulaciones estatales desaparecerán?,¿alguna vez los empresarios defenderan por principio la libertad económica?. Si a esto añadimos las increíbles declaraciones del señor Felipe Paredes San Román, autor del reglamento de la Ley de Lobbies y amigo de la Fundación Friedrich Naumann: “Lo que falta es que la propia administración pública interiorice esta norma”, será mejor implorar a Dios para que nos salve de las salvaguardas y de los empresarios lobbistas.

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