blog | 9 agosto, 1999

Eco empresarios

ILE

Si nosotros elaboráramos una lista de empresarios exitosos que se encuentran en la arena ambiental encabezarían nombres como Burland, Crisafulli, y O’Neill. Como empresarios, esos hombres reconocieron el valor del mundo natural en un tiempo cuando la mayoría de la gente veía los límites de este negocio en grandes extensiones de tierra abandonada. Estos empresarios lideres vieron la importancia del movimiento ecológico en los EE.UU. se guiara hacia lo estrictamente empresarial.

Lamentablemente, hoy en día, los ambientalistas y ecologistas en el mundo, han empleado el espíritu empresarial hacia el oportunismo político. En vez de utilizar la perspicacia empresarial que no les falta, los del movimiento ambiental entienden que la política, el lobby, la histeria colectiva y el toque de puertas a los ministerios son herramientas para conseguir sus objetivos políticos. Ellos recolectaron mas de 1 millón de dólares para promover la prohibición del comercio de marfil en el Africa a través de  campañas de aumento de fondos vía publicidad de imágenes en vivo de matanzas de elefantes durante la extracción de colmillos con sierras. Es así que motivados en politizar el tema del elefante los políticos y burócratas internacionales prohibieron el comercio de este producto a través de la Convención Internacional de Comercio de Especies en Vías Extinción (CITES). Pero la verdad es que estos conservacionistas no tomaron en cuenta que el alto precio del marfil como consecuencia de la prohibición internacional, incrementó aún mas la caza furtiva de los elefantes. Es así que las discusiones sobre incentivos económicos y enfoques basados en la empresarialidad penetran ahora en las discusiones sobre política ambiental en los EE.UU..

Los capitalistas ambientales o ecocapitalistas son empresarios que usan herramientas de negocios para preservar espacios abiertos, desarrollar hábitat silvestre, salvar especies en vías de extinción y generalmente mejorar la calidad ambiental. Estos empresarios están encontrando demanda creciente para pasatiempos recreacionales y ambientales que ellos ofrecen. Para coincidir con las preferencias del mercado los ecocapitalistas están  inventando nuevos productos, atrayendo capitales, contratando con propietarios de recursos y mercadeando sus productos. Alientan pagos por cazar animales para remunerar a sus propietarios y reponer el hábitat silvestre, compran hábitat para especies en vías de extinción en vez de lobbies por regulaciones que restringen el uso de tierra privadas, compran agua para incrementar los torrentes acuíferos, mas que buscando una legislación que limite el uso del agua por irrigadores.

Tom Burland, como biólogo de fauna silvestre vió conseguido sus objetivos de incrementar la fauna silvestre en la forestación comercial. Tuvo que convencer a la International Paper (IP) para implementar un Programa de Derecho de Recreación que permitió a la IP transformar esa responsabilidad ambiental en un activo de la empresa. Para hacerlo la compañía marketeó nuevos productos y celebró contratos con los clientes. Su actividad lo transformó de biólogo a vendedor. Se ponía en claro que la compañía proporcionaría los animales y el espacio y, que como derecho de caza debía pagar el cliente . Así la IP vió incrementada sus ganancias en paralelo con su negocio de las maderas, adquiriendo tierras federales que suman en la actualidad un millón de acres en los estados de Texas, Alabama y Arkansas.

Frank Crisafully, un empresario exitoso en el negocio de la irrigación descubrió el potencial para amasar  ganancias a través del marketing del caviar para la Liga Cívica de Glendive. Para él fue necesario contar con un pequeño capital, conocimientos en administración y marketing para convencer a los administradores estatales del área natural que era una buena idea cambiar la ley. El mismo contrató a esos funcionarios estatales para compartir las ganancias buscando caviar, una manera efectiva de utilizar el marketing con un enfoque ganar-ganar para todos.

Peter O’Neill no tuvo problema para conseguir capital en el negocio ambiental, pues él ya lo tenia. Sin embargo enfrentó una nueva situación cuando reconoció que había un mercado creciente para la recreación ambiental.  Su proyecto era construir viviendas y para ello era necesario contar con mas capital, por eso tuvo que convencer a los inversionistas  que allí había un mercado y que la gente estaba dispuesto a pagar precios altos por las viviendas. El problema que enfrentó fue juntar el dinero de la gente que estaba acostumbrada a la “merienda gratis” propio del esparcimiento ofrecido por los administradores estatales. Pero combinando la extensión de tierra recreacional mas el potencial del hábitat de la trucha  O’Neill aprovechó el valor recreacional en el precio de las viviendas.

En el Perú ha surgido una empresa ecocapitalista que realiza una actividad empresarial basada en la ecología. Ella proporciona educación ambiental cuando los turistas visitan sus dos albergues en Madre de Dios: el Centro de Investigaciones Tambopata y la Posada Amazonas. En sus viajes educativos a la selva realizan experimentos, observaciones in situ a plantas, aves, murciélagos, papagayos, peces, etc. que son comandados por personas especializadas del centro de investigaciones. Por otro lado las externalidades positivas han contribuido al bienestar de la población de esa zona, donde se han abierto en estos últimos años, pequeños negocios familiares, asimismo algunos lugareños, hablan el inglés y forman parte del staff de guías de esa empresa. Aunque el monto de sus servicios no es comparable a las ganancias de las corporaciones en EE.UU., sin embargo, este hecho demuestra que la empresarialidad puede ir de las manos con  el ambiente.

¿Qué marco institucional alentará al surgimiento de más ecocapitalistas en el Perú? Al igual que en EE.UU. se necesita el respeto de la iniciativa privada. La empresarialidad surge debido (1) a la protección y transferencia de los derechos de propiedad que es la clave para que los empresarios hagan esfuerzos conservacionistas del hábitat salvaje en la búsqueda del lucro; (2) a la ampliación de los derechos de propiedad que es esencial para que más empresarios descubran nichos ambientales en cada realidad natural; (3) a la descentralización del control ambiental que algunas veces es necesaria pero que tiene que ser flexible para permitir el surgimiento de la empresarialidad a bajo costos y; (4) al permiso en el aprovechamiento de los recursos de las áreas naturales protegidas para empresas privadas durante un periodo de largo plazo.

Los mercados pueden ser una poderosa fuerza en el movimiento ambiental. Las grandes y pequeñas empresas están buscando nuevas maneras de incrementar ganancias con soluciones ambientalmente amistosas. Los políticos están encarando la realidad que limpiando el ambiente con fondos públicos incurren en un aumento de costos. Pero utilizando las fuerzas del mercado como hacen los ecocapitalistas se puede conseguir tales fines ambientales a un menor costo.

La empresarialidad ambiental se ha ocupado hasta ahora del hábitat salvaje, los temas acuíferos, la recreación y la caza. En este sentido las soluciones empresariales para realidades locales pueden proporcionar un fundamento para encarar creativamente los grandes problemas ambientales. ©

 Por José Luis Tapia, Director de ILE. www.josetapia.pe

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