blog | 20 febrero, 2017

El actual modelo económico es el problema

ILE

Hay que agradecer a la izquierda por abrir el debate de la conveniencia de mantener el actual modelo económico.

Si por la derecha tradicional se tratara, no habría nunca debate de nada.

Todo permanecería igual llenándose éstos los bolsillos a vista y paciencia de la mayoría popular.

La derecha tradicional no quiere ver lo que todos estamos viendo.

Corrupción, desigualdad, pobreza, exclusión, privilegios, leyes con nombre propio, obscenidad de riqueza de una élite de empresas grandes, regulaciones excesivas, impuestos altos, alta PEA informal, IGV alto, endeudamiento externo permanente, PBI a tasas bajas, dependencia exagerada de las inversiones mineras, desprecio por la importancia económica del sector servicios, créditos con altas tasas de interés, poca competencia bancaria, 40 empresas estatales compitiendo deslealmente con el sector privado, Sedapal y Petro Perú no privatizado, reguladoras por doquier y sueldos dorados, supervisoras estatales y Ugels corrompidas, 19 ministerios que fallan permanentemente, hospitales y clínicas privadas caros, mercado de seguros dominado por 3 empresas bancarias, aranceles altos a los productos agrícolas, drawback a los exportadores, 4 regímenes tributarios, 5 tipos de impuestos a la renta, UIT alto, licencias, permisos, inspecciones de Defensa Civil, zonificación, y fumigación contra el empresario, 30 mil leyes promulgadas, 1 millón de normas del Poder Ejecutivo y la lista negra continua.

La derecha e izquierda quieren tapar el sol con un dedo engañando a los peruanos que tenemos un modelo de libre mercado.

Lo que tenemos es un modelo económico estatizado. Es el estado quien controla, supervisa, regula, espía y manda en la economía. Quien no obedece a este modelo anti económico e injusto se le llama informal.

Tener millones de empresas informales en la economía es en los hechos una real desobediencia civil al estado.

Al señalar que el modelo es estatizado se debe que la lista de las características enumeradas arriba corresponde a un campo de guerra contra la libertad económica y la libre empresa.

Que la corrupción haya sido el detonante para iniciar el debate en buena hora.

La tecnocracia que se ha enquistado en el poder desde los noventa ha sido el principal culpable de no permitir el debate del modelo.

Los políticos que conviven con ellos han sido engañados por las promesas de bienestar del actual modelo estatista.

En lugar de bajar los problemas de gobernabilidad han aumentado ahora con la corrupción.

Ya no es el terrorismo que detiene a un país sino el estatismo encarnado en leyes, organismos, supervisoras, impuestos y pérdida de soberanía legal proveniente de los organismos internacionales.

Ya no hay políticos a quienes uno deba acudir a discutir problemas, sino tecnócratas que solo quieren escuchar mejoras de sus técnicas, leyes y procesos de implementación de políticas públicas.

El modelo económico hay que reemplazarlo ahora por otro que sea de libre mercado.

Libre mercado significa reemplazar al estado en las actividades económicas y devolverlo a sus funciones políticas de justicia, seguridad y obras públicas.

El modelo de libre mercado tiene bajos impuestos, pocas leyes, pocas regulaciones, pocas funciones estatales, poca discrecionalidad, poco poder, y poco control.

Este modelo confía en la capacidad creativa, innovadora, virtuosa y productiva del individuo.

El individuo que ha visto la izquierda informal, irrespetuoso, inmoral, antieconómico, y despilfarrador son manifestaciones de conducta cuando no es libre de hacer lo que quiere en el mundo formal del estado de derecho de libre empresa.

Tanto la izquierda como la derecha deben aprender algo de todo esto: que debatir no hace daño, solo mejora la realidad tal como es y no como quisieran que sea.

Por José Luis Tapia Rocha, Director Ejecutivo de ILE, economista y Profesor de Facultad de Derecho

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