blog | 15 julio, 2012

El espionaje de la gerencia

ILE

En muchas ocasiones la práctica de los gerentes es llevada por la política. Como dice Pfeffer, experto en comportamiento organizacional, que la política asegura el puesto del gerente. No obstante, los trabajadores que no forman parte del círculo del gerente son los que salen perjudicados. Como en todas organizaciones, hay grupos que están con la gerencia y otros que están fuera. Los primeros actúan como una red de espionaje a favor de los gerentes.

En el lenguaje común de la organización se llama chisme. Es una información que circula entre los empleados cuya finalidad es llamar la atención sobre las prácticas gerenciales. No puede haber ni un solo día en que algún empleado comente algo respecto de lo que hace su jefe. Por supuesto, ya los empleados saben cada uno quién es quién, comenzando quién es del círculo íntimo del gerente y cómo es que la adulación forma parte del que hacer cortesano con el poder gerencial. Mientras que los gerentes son alimentados de información de sus espías establecen una barrera de acceso para que ninguno pueda acceder a la fuente de poder. Esto es política y no solo es la que se ve fuera de la organización sino que se vive dentro de ésta.

Un gerente con poder ilimitado requiere de fuente de información confiable para gobernar a su antojo. Como los poderes son ilimitados, para gobernar requiere de empleados espías que informen de lo qué ocurre en la arena de la empresa, quiénes son los que complotan contra el poder y quiénes están alineados con las políticas del gerente.

Los stakeholders son vistos como partes interesadas del juego político dentro y fuera de la organización, donde los apetitos por los beneficios son compartidos a través de los programas de responsabilidad social empresarial.

Esta red de espionaje puede dejar de ser la práctica diaria si al gerente se le limita los privilegios concedidos por los dueños. Al limitarse, se está evitando que utilice el sistema organizacional para su provecho personal. Los gerentes son una estructura poderosa dentro de la organización como lo había diseñado Max Weber.

Las escuelas de negocios han enseñado a estos gestores hacerse de los poderes fácticos que muy dócilmente caen los dueños y directores de la Junta, donde se privilegia la eficiencia a la ética empresarial, el control sobre la libertad, y las reglas sobre la flexibilidad.

Cuando alguien lance un chisme, donde salga bien parado el gerente, recuerde que tiene al frente a un potencial espía.

Por Jose Luis Tapia

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