blog | 28 febrero, 2004

El estatismo económico del Apra

ILE

El partido Aprista presentó su “30 Propuestas por el Perú” -dice que- para contribuir con la gobernabilidad del pais. Me asombra que a pesar de más de una década de transcurrido su catastrófico gobierno no hayan aprendido nada en materia económica. Repite de una u otra forma el estatismo económico de sus planteamientos de los años 80 cuando fueron gobierno. Como novatos mezclan lo público con lo privado, el mercado libre con estatismo, para generar empleo, riqueza y justicia.

Confunden causa con efecto

En su primera medida atacan los sueldos de la administración pública proponiendo su rebaja, pero nada sustancial en una rebaja de funciones, poderes y gastos del Estado. Creen que los gastos corrientes son malos y buenas las inversiones. No se que confusión tendrán los apristas en sus cabezas pues hasta lo que yo sé una entidad como el Estado es política y no empresarial, pues no cabe términos como inversiones por que nosotros no somos propiedad de nadie, como para que el Estado invierta en salud, educación, programas sociales, etc, como insinua el documento. Pierden perspectiva cuando señalan que el problema son los sueldos, que son demasiados bajos, y que es un insulto que haya otros sin topes. El problema no es que hayan pocos sueldos demasiados altos sino que hay muchos demasiados bajos. Y la tarea es levantar los ingresos via incremento de riqueza a través del esfuerzo empresarial. Pero su enfoque propositivo es de índole marxista preocupado por la brecha entre ricos y pobres.

A más ingresos, más corrupción

En materia de corrupción, están muy lejos de solucionarlo. Ni reestructurando el Sistema Nacional de Control, ni creando fiscalías y procuradorías especiales, van a impedir que se lleven en bandeja los dineros público. Si el gobierno se limitara a ejercer pocas funciones, como sería justicia, seguridad y algunas obras de infraestructura pública, el presupuesto se reduciría y la corrupción también. Por eso me llama poderosamente la atención la inconsistencia tan evidente en que incurre las “30 Propuestas”; por un lado, se pide eliminar la corrupción, y por el otro, se proponen incrementar presupuestos, crear fondos estatales, vender activos, ampliar la base tributaria, aumentar compras estatales, aumentar transferencias de recursos, utilizar créditos internacionales y la lista de requerimientos de ingresos para el Estado se hace interminable. ¿Es una contradicción disminuir la corrupción si los políticos van a tener más dinero entre sus manos?

Se olvidaron de la competitividad

Cuando piden eliminar “efectivamente” la evasión, elusión, contrabando, piratería y subvaluación de las importaciones, pretenden equivocadamente que el Estado sea la solución cuando es en realidad el creador de estos problemas. Una vez más. Si el documento señala que se debe defender la producción nacional de alimentos frente a los alimentos subsisiados, deben preguntarse si es que su propuesta no estará más bien encareciendo los costos de producción de la industria nacional. Aquí lo que cabe es reducir los impuestos y regulaciones para aumentar la competitividad, empleos e inversiones en el aparato productivo.

¿De nuevo a los ochenta?

En resumen, las “30 Propuestas por el Perú” son en términos generales medidas muy estatistas. De nada se alejan a las ya aplicadas durante el quinquenio 85-90 del gobierno de Alan García que tuvo como resultado las siguientes consecuencias catastróficas: (1) inflación de tres dígitos diarios; (2) servicio público de agua contaminada; (3) pérdidas anuales de empresas públicas alrededor US$ 2,500 millones; (4) edificios estatales atiborrados de escritorios y personal nombrados a tarjetazo limpio; (5) escases de aceite, leche y arroz racionado para solo dos personas; (6) interrupción de electricidad por varias horas al día; (7) congelamiento y confiscación de los ahorros en dólares; (8) pérdida diaria del poder adquisitivo de la población; (9) toque de queda desde la 10:30 pm; (10) tanquetas estacionadas en cada avenida; (11) bancos privados en escombros al día siguiente; (12) bombazos cada semana y a veces uno cada día; (13) navidad y en año nuevo a oscuras por voladura de torres de alta tensión; y (14) estatización de la banca privada. En suma, ingobernabilidad económica, política y social bajo un gobierno democrático.

Mejor prevenidos antes que lamentar

Si realmente el Apra se considera un partido no estatista debería examinar bien la consistencia de sus planteamientos. Pero utilizar una serie de términos liberales como concesiones, TLC, reducción de impuestos y gasto público, ampliación de mercados, titularización, ventas de activos estatales, no hacen más que confundir al público. Creo que sería más honesto con el Perú, si el Apra se declara estatista –y de los ochentas- para prevenirnos de sus conocidas consecuencias. Pero de todos modos, es saludable que este partido de masas presente estos planteamientos para el debate de los grandes temas nacionales en una difícil situación económica y social para el Perú.

 

Por Jose Luis Tapia, Director de Instituto de Libre Empresa

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