blog | 29 junio, 2001

El retorno al Grupo Andino

ILE

El tema del retorno al GRAN (Grupo Andino) está en la dimensión del mundo de los negocios. Entre un arancel FLAT y un arancel escalo­nado hay muchas diferen­cias para los que negocian el retorno del Perú al GRAN. Entre los negociado­res se puede distinguir dos bandos: en el primer bando están los del arancel Flat, lo conforman el gobierno y los que creen en la compe­tencia justa, del otro lado están los gremios empresa­riales andinos y nacionales y las Federaciones de Co­mercio Binacionales de la subregión. Veamos a continuación como es que se ha origina­do este problema y su pro­ceso en estos dos años de la autoexclusión del Perú para con ello llegar a un panorama más claro y sa­car conclusiones en cuanto a las ventajas y desventajas de un retorno al GRAN.

Todo se inició con el voto en contra que emitió el Perú en la ronda de negociaciones del Arancel Externo Común (AEC), así el 25 de Agosto de 1992 mediante la Deci­sión 321 el Perú se autoexcluyó de las ventajas preferenciales de la Zona de Libre Comercio (ZLC) Andina, es decir, que no se desea hacer uso de las ventajas del libre comercio regional (arancel cero), en­tre otras razones, por una competencia desleal de los socios andinos.

El origen de esta decisión para el Gobierno Peruano es que existen prácticas desleales por parte de sus socios del GRAN ,como son los subsidios de las exporta­ciones Colombianas y Ve­nezolanas y precios a la energía y combustible parti­cularmente en Venezuela, por debajo de los precios internacionales.

No es la primera vez que su­cede un hecho de esta na­turaleza. una década atrás el Perú bloqueé a Las importaciones de los socios del GRAN, que conlleve a represalias de estos hacia el Perú; por su parte el Perú restringió las importaciones de cocinas y máquinas de coser de Colombia y Colom­bia bloqueé las exportacio­nes peruanas de planchas de madera y así se genera­lizó en el esquema subregional.

El mecanismo inmediato que el Perú ejecutó después de su autoexclusión, fue la expedición de un Decreto Supremo 0114-92 del Minis­terio de Industrias, que daba cuenta de la suspensión temporal del programa de liberación se incrementaba el nivel de los aranceles de 0% al 15% y 20% y con esto se ponía coto a este problema neutralizando las distorsiones que se venía dando en el comercio entre los países del GRAN.

Claro está que el Perú se sale de este régimen espe­cial, que es la ZLC, con la esperanza de poder remplazar este mecanismo por otro, que son los arreglos bi­laterales del Perú (1), con sus socios andinos en una negociación con cada uno, para comerciar libremente con arancel cero. Uno es el mecanismo comunitario donde se negocia en con­junto y es más rápido y otro es el mecanismo bilateral que demora más ya que se negocia con cada país una lista de productos que se van a ver beneficiados con arancel cero (al final el Perú va tener cuatro listas de productos con sus respectivas partidas arancelarias).

A este arreglo bilateral Wilhem Ropke lo llamó el “corto circuito de la economía mundial” porque se produce costos que vuelve antieconómico este comercio (2). Esto se dio hace 5 décadas atrás pero ahora este proceso se ha remplazado por otro que es el multilateralismo. Después de 2 años de que el Perú se autoexcluyera, el comercio intrasubregional ha experimentado un creci­miento del orden del 25% anual como promedio. A Setiembre 1993, las exportaciones del Perú crecieron en 14% frente a un 36% de incremento global en todo el comercio regional. Por ejemplo, algo destacable es el comportamiento de la balanza comercial del Perú con sus socios andinos, las estadísticas muestran que el comercio intrasubregional en el perío­do Enero-Junio 1993 arroja, un déficit ascendente a US$ 124.75 millones, es decir, que los consumidores se van a beneficiar, ya que hemos pagado las importa­ciones con el valor de las exportaciones peruanas. De esta forma, hemos ido a comprar mercancías al mer­cado internacional y hemos pagado al menor costo, dado que el valor de las exportaciones es menor que el valor de las importaciones de ­los productos que necesitamos.

Aunque parezca que nego­ciar país con país, no pre­senta mayor dificultad, en la práctica vemos que el pro­medio arancelario para el Perú, luego de las negocia­ciones, han sido 15.35%, comparativamente mayor y, más proteccionista que nuestros socios. Bolivia tie­ne protegido su industria con un arancel de 9.80% como promedio, luego le si­guen Venezuela con 11.74%, 11.79% y 11.94% para Colombia y Ecuador respectivamente, estando el 98% de las importaciones totales del Perú gravados con un arancel del 15% y, el 2% restante con un 25%. En la actualidad, los cuestionamientos que ha­cen los gremios empresaria­les al actual nivel arancela­rio giran alrededor de la dispersión arancelaria. En efecto, según el Acta de Barahona suscrita por los presidentes del GRAN debería existir sólo 4 niveles arancelarios, a diferencia de lo que es en estos momen­tos, donde hay hasta 7 niveles 0%,10%, 15%, 20%, 35% (automóviles) y un posible 3% para paque­tes CDK, que se han incor­porado en el acuerdo auto­motor. Resulta pues im­practicable (desde la perspectiva gremial) la políti­ca económica del gobierno peruano en estas condicio­nes. Por ello mantenernos excluidos voluntariamente del GRAN, cuando los demás países están toman­do acuerdos en temas cen­trales y, tener que aceptarlos cuando se regrese; resulta imperativo apresurar la de­cisión de insertarnos en el esquema subregional o quedar definitivamente in­sertados en la economía in­ternacional.

El Perú está en un tránsito hacia una economía de mercado que debe estar re­gido por la ley de oferta y demanda, bajo el mecanis­mo de la libertad para com­petir con reglas iguales para todos, sin privilegios, y siempre el productor al ser­vicio del consumidor. Esto es aplicable en el comercio con los otros países porque cuando nosotros compra­mos en el mercado local buscamos el mayor beneficio al menor costo posible. Análogamente, este princi­pio sucede en el mercado internacional, se requiere que los costos disminuyan (aboliendo los aranceles u otras medidas restrictivas) (3) para obtener el mayor beneficio posible (mayor importación) como ha ocu­rrido con las sociedades más prósperas del planeta. Sí algo nos aproximó con los demás miembros del GRAN, fue la total coinciden­cia que la liberalización en el comercio produciría un mayor intercambio, los paí­ses del GRAN así lo han entendido, dejando atrás la autarquía como estrategia de desarrollo.

A nuestro entender, el retor­no al GRAN bajo las condi­ciones contenidas en la De­cisión 335, los tratos preferenciales, aranceles escalonados,1000 parti­das arancelarias con régi­men especial concedido al Ecuador, la competencia desleal de los socios a tra­vés de subsidios a su pro­ducción local y, además que el mayor mercado natu­ral para nuestros productos por efecto de las mayores ventajas comparativas, lo constituye los EE.UU.,  el Japón y sólo en tercer lugar el GRAN, hace improbable que la armonización de polí­ticas económicas liberadoras se lleven a cabo dado que se encuentran bajo presión de fuertes gre­mios empresariales organi­zados a través de federacio­nes para obtener tratos preferenciales y, el resultado a la vista es la aprobación de aranceles escalonados.

Las desventajas son mayo­res a las ventajas para un retorno al GRAN, optar por la inserción en la economía mundial o llegar a un acuer­do con el NAFTA, sería más ventajoso en una zona de libre comercio poniendo libremente un arancel FLAT del 15 % al resto del mundo, (va de acuerdo con la políti­ca económica del gobierno peruano) como un paso previo al libre comercio con el mundo, no habría órga­nos supranacionales que decidan sobre la economía de la ZLC, evitándose así las presiones gremiales, de esta manera se liberarían los recursos disponibles en pro de un mayor bienestar.

Por Jose Luis Tapia, Director general de ILE. www.josetapia.pe

 

Notas:

 

(1) Es importante señalar que fueron los exportadores e industriales que presiona­ron para que firmen los acuerdos bilaterales.

 

(2) El efecto de este meca­nismo se manifiesta en la disgregación de la econo­mía mundial como son a conformación de bloques económicos elevación de precios en los bloques bilate­rales y una regresión del comercio internacional aun trueque de escala interna­cional. No es posible técnicamente un comercio multilateral del comercio sin dinero pero no es imposi­ble en uno bilateral.

 

(3) La abolición de los aranceles u otras medidas restrictivas obedece a la te­sis de Adam Smith que la ri­queza de las naciones se encuentra en la mayor dis­ponibilidad de bienes para el consumidor y, se debe preservar la libertad para el comercio internacional y,  así lo aplicó Hong Kong, con resultados sorprendentes. Véase para mayor detalle de este caso,  “Capitalismo y Libertad” de Milton Friedman.

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