blog | 18 julio, 2003

El supueso erróneo en el discurso de Beatriz Merino

ILE

En el mensaje de la Presidenta del Consejo Ministros ofrecido ante el Congreso estuvo implícito un supuesto erróneo: que no hay límite a las funciones del Estado. Asumió un Estado multipropósito, un Estado proteico, un Estado todista en sus atribuciones, poderes y recursos.

Por ello al igual que sus antecesores habló de políticas sectoriales para el agro y turismo, del rol regulador en la banca, mineria y telecomunicaciones, de reforzar el rol fiscalizador de la SUNAT e impulsar nuevamente la educación, además de proponer por enésima vez modificaciones a la ley del impuesto a la renta y conceder privilegios mercantilistas mediante leyes del artista y del libro.

Como estas y otras funciones estatales se asumen como positivas para el Perú, se ha generalizado la creencia del Estado multipropósito. Hasta ahora este supuesto no se revisa y discute. Por eso tan natural es para los políticos regular al mercado y conceder privilegios como para el ladrón robar un banco.

¿Qué hay de malo en tener un Estado todista?. La crítica es que un Estado de este tipo es malo debido a que ataca la libertad, la prosperidad, el progreso, la armonía y la moralidad. Gracias a los Estados proteicos, se tiene mucho menos de las buenas cosas de las que tendríamos si fuéramos capaces de mantener un gobierno limitado. Un Estado multipropósito es como el cáncer, mientras afecta a una parte del cuerpo esta tiende a esparcirse, dañando más y más mientras crece.

La Dra. Merino perdió la gran oportunidad de reformar al Estado. Por que un Estado que respeta al ciudadano y sus propiedades limita su actuación a solo proteger vidas y propiedades privadas de los infractores de la ley. Pero como se ha optado por más de lo mismo, se seguirá confiscando US$11,000 millones al sector privado via impuestos al año. Se financiará injustamente funciones estatales no naturales como educación, salud, alimentación, seguridad social, programas sociales, infraestructura, pensiones para aquellos que no se la merecen. Se continuará en sucesivas crisis fiscales por no rebajar el gasto estatal y recurrir a fórmulas neoliberales de incrementos de impuestos. En fin, seguiremos derrochando los pocos recursos en mantener un Estado que nos impide crear riqueza por nosotros mismos.

¿Qué se hubiera hecho en una genuina reforma del Estado?. Primero, recortar el gasto público en 13 puntos porcentuales con relación al PBI a fin de devolver al sector privado US$9,400 millones (14.5% del PBI) para su consumo y reinversión. Segundo, limitar al gobierno a sus funciones naturales de seguridad y justicia para garantizar el orden y combatir eficazmente el terrorismo. Tercero, establecer un impuesto único del 5% a las ventas para generar una explosión productiva de bienes y servicios y, un aumento del 30% el poder adquisitivo de la población. Cuarto, financiar únicamente a los ministerios de Justicia, Defensa e Interior y Relaciones Exteriores a fin de transferir las demás funciones al sector privado. Y quinto, prohibir constitucionalmente la creación de nuevos impuestos y endeudamiento externo e interno a fin de elevar la competitividad de las empresas y disminuir los sobrecostos.

Con un Estado sin límites la libertad de mercado es frágil. Nuestras libertades están siendo amenazadas porque la mayoría de los peruanos ignoramos el peligro que corremos con tal supuesto erróneo. Por eso somos víctimas de gobiernos estatistas y de sus charlatanes políticos que explotan nuestra ignorancia en su afán de satisfacer la visión popular de la justicia social.©

Por José Luis Tapia, Presidente del Instituto de Libre Empresa (ILE)

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