blog | 24 mayo, 2001

El trabajo es una mercancía

ILE

Hace más de 10 años quedo claro la inconveniencia de la estabilidad laboral. Sin embargo, en la actualidad vemos que este tema ha vuelto a cobrar vigencia debido a una iniciativa legislativa de aumentar los topes indemnizatorios, ignorando que imponen barreras de salida a trabajadores en perjuicio de la empresa privada. De todos modos, insistiremos que el trabajo es una mercancía sujeta a las leyes del mercado y que no necesita de alguna regulación de parte del estado.

Trabajo no es un placer

Creo que son pocos los que consideran que el trabajo es un placer. El trabajo no es bendición de Dios sino un costo que impuso a los hombres y mujeres para obtener a cambio beneficios. En economía, el trabajo es un medio para lograr un fin. Es decir, se trabaja para lograr obtener un ingreso. Además, el trabajo está sujeto a la ley del mínimo esfuerzo; es preferible trabajar menos y obtener 400 nuevos soles, que trabajar más por la misma cantidad.

El trabajo es mercancía

Cabe hacer una distinción muy importante. Una cosa es el trabajo y otra cosa es el trabajador. Los derechos laborales y la OIT confunden al trabajador con mercancía. En el mercado lo que se vende es el trabajo y no al trabajador. El trabajo es un servicio prestado libremente por el trabajador en un período de tiempo y cantidad convenida con el empresario. El trabajador no está negociando su condición de ser humano a la oferta y demanda, sino el servicio laboral que va prestar. Por ejemplo, un caballo tiene un precio por que se puede vender tanto como animal como por su capacidad de trabajo. En cambio, en una sociedad libre los individuos no se compran ni se venden en las cadenas de supermercados debidos que poseen derechos de propiedad sobre su cuerpo, mente y vida.

El trabajo en el mercado

El trabajo como mercancía es un factor de la producción como cualquier otro. En una economía dinámica es un costo variable y no fijo como quisieran algunos sindicalistas. Como dijimos líneas arriba, el servicio que el trabajador aporta es lo que valora subjetivamente el empresario. No valora al trabajador como persona per se sino cuánto de valor agregado puede aportar a la empresa. Si el trabajador demuestra que sus servicios agregan valor será recompensado con un salario o sueldo. Si no agrega valor el empresario puede considerar que está incurriendo en un sobrecosto. Lo que determina el precio del trabajo es la productividad del trabajador y será más elevado mientras más capital tenga la empresa. No es lo mismo el sueldo de una secretaria de una agencia de empleos que de una empresa transnacional. Hay una diferencia sustancial entre capitales de ambas empresas.

La estabilidad laboral es un robo

Si la estabilidad laboral impide que los empresarios puedan despedir libremente a los trabajadores habrá originado las condiciones para una disminución progresiva de la productividad laboral en perjuicio del capital de la empresa. El capital invertido se irá consumiendo a lo largo del tiempo debido al aumento progresivo de los costos marginales en mayor proporción que el ingreso marginal, y en consecuencia, será inevitable la descapitalización. Prácticamente la estabilidad laboral es la legalización del robo que el trabajador improductivo está cometiendo contra el empresario, al quedarse con una parte del capital invertido, a medida que recibe sueldo o salario, CTS, e indemnización amparado por los derechos que le confiere la estabilidad laboral.

Libertad de contratar y despedir

Para que mas empresas puedan prosperar es necesario que el empresario tenga toda la libertad de contratar o deshacerse de los factores de la producción, entre ellos, de los servicios de los trabajadores. Al tener libertad de contratar y despedir habrá opciones para quienes venden su trabajo a un service o para quienes deseen trabajar por debajo del sueldo mínimo. Es mas eficiente que la empresa contrate mas trabajadores a menor costo que despedir trabajadores caros.

La mejor política de estabilidad laboral es la de mantener trabajadores productivos y esto se puede lograr con decisiones empresariales acertadas en un contexto de mayor libertad de mercado.©

 

Por José Luis Tapia, Presidente del Instituto de Libre Empresa. www.josetapia.pe

Entradas Recientes