blog | 13 diciembre, 2016

Falsos derechos

ILE

Es por la dignidad, la moral, la democracia, la gratuidad, los pobres, los indignados, la raza indígena, la pureza de las costumbres, etc, etc.

Es lo que rezan los carteles y las voces del grupo de niños – usaré esta palabra para retratar la actitud – que ayer marcharon por las calles del Perú, dizque para defender el “derecho” a una educación de calidad y en favor del ministro de educación.

Lo que no han entendido estos niños son tres cosas muy puntuales:

1° La educación como tal no es un derecho, es un acto voluntario y espontáneo por el que el individuo adquiere los conocimientos científicos que considera convenientes para tener una vida alejada de la barbarie y por tanto no es gratis y es obvio que el estado no debe darla, ya que este en su versión degenerativa más bien asegura la barbarie como estilo de vida (Las pruebas al respecto son muy conocidas, Cuba, Venezuela y Corea del Norte).

2° Una verdadera educación de calidad tendría como finalidad el cuestionamiento de poses demagógicas, en especial de las que riegan el cuento de que la iniciativa privada solo busca el lucro y oscuros intereses económicos y poco le interesa a la misma el futuro de los niños y jóvenes que optan por su sistema.

3° Estos niños no entienden que los que mantienen estas poses son los demagogos de siempre y no les han dicho que hay detrás, tampoco quiénes se benefician.

No entienden que detrás de estas marchas hay políticos viejos y con intereses subalternos a los que poco les interesa la educación de los jóvenes, tampoco les interesa un comino la universidad pública, pues sus hijos y hasta ellos mismos estudian y estudiaron en sendas universidades privadas (como la PUCP por ejemplo) incluso del extranjero.

De lo que se trata es de contrariar al grupo parlamentario fujimorista, que puso en la picota al ministro de educación, por escándalos de corrupción, intervencionismo estatista y hasta ineficacia inauditamente comprobada, en la gestión de los dineros del contribuyente peruano, solo es una marcha anti fujimorista, nada más.

Si el Frente Amplio u otro partido fuese mayoría y censurara algún ministro de las mismas características administrativas y personales, entonces todo fuera de maravilla, hasta marcharían aplaudiendo.

Pero bastó que fuera el fujimorismo y surgieron las voces autorizadas, los indignados, los reservistas morales y el ejército de demócratas de ocasión que despotrican de Fujimori por haber cerrado el congreso en 1992 cuando la situación era prácticamente como la de Siria e Irak actualmente.

Pero llaman democracia al tonto llamado que hacen para que PPK cierre el congreso, pisoteando a placer los procedimientos constitucionales que en este caso se están dando escrupulosamente, tan solo porque el congreso va a censurar a un ministro incapaz.

La irracionalidad es una característica muy conocida de estos muchachitos, que en su gran mayoría dependen económicamente de sus padres quienes pagan sus estudios los que pagan todo, el insulto es su argumento predilecto.

Si no apoyas a Saavedra, entonces “eres un troll aprofujimontesinista”, “no te interesa el futuro de tus hijos”, “eres defensor de las universidades basura” como si el éxito de un servicio educativo dependiera de la voluntad de un burócrata estatal.

Para darle el capítulo final a esa telenovela que el griterío caviar armó con eso de la interpelación al ministro de Educación, solo diré puntualmente que el cierre del Congreso es una medida extrema contemplada en nuestra Constitución.

Cuando un Congreso está empeñado en hacer imposible que el Ejecutivo pueda gobernar, censurando a dos gabinetes enteros, no solo a un ministro y este no es el caso, pero ni de lejos.

El mismo Saavedra dijo en una ocasión que no buscaba atornillarse en el cargo, que no es imprescindible, por tanto si se le censura, el presidente acepta su renuncia, le da las gracias por los servicios prestados y nombra a otro en la misma cartera, éste juramenta y listo, allí murió el payaso.

Por Richard O. Campos Villalobos, sociólogo y profesor de la Universidad César Vallejo. Reside en Chiclayo. Email: r_camposvill@hotmail.com

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