blog | 5 agosto, 2004

Gas, y después qué….?

ILE

Hay que ser muy ingenuos para aceptar como cierto lo que dice el Ministro de Economía, PPK, respecto que el estado no aplicará el ISC al gas de Camisea en el 2005. El próximo año el Perú deberá amortizar por concepto de deuda externa aproximadamente 3,000 millones de dolares. Además, hay que considerar que el ingreso suplementario por concepto de ITF va ir bajando en la medida que más personas sepan cómo eludir este impuesto injusto. Nadie puede garantizar que los ingresos del estado se va mantener igual en términos reales para el próximo año, menos aun por que las empresas mineras no van a tener las mismas utilidades. El panorama se torna sombrio sin posibilidades de convocar más capitales e inversiones privadas. Salvo que Alan García se retire de la política al igual que Javier Diez Canseco. Pero esto es imposible. A los peruanos nos gusta estos políticos tradicionales.

Hay que recordar que hace unos meses el proyecto del Gas de Camisea casi se viene abajo. El intento del gobierno por conseguir un crédito excepcional del BID para financiar el proyecto no fue nada fácil. Recuerden que hace un tiempo atrás el proyecto era netamente financiado con capitales privados hasta que una serie de maniobras de histéricos ecologistas casi tumban al proyecto gasífero sino fuera por que el estado se metió en el pleito para sacar la cara por los privados.

Si bien el Gas de Camisea es lo mejor que le ha pasado al Perú en los últimos 50 años, nadie debe olvidar que fueron 20 años perdidos sin explotar dicho recurso. Nos dicen que el gas va beneficiar en la reducción de tarifas en un 20% para Lima y Callao. El ahorro de combustible para la industria es de unos 2,000 millones de dolares, mientras que bajará en un 50% el costo del gas doméstico de los S/.36.00 que está por galón. ¿Suena bonito, no?. Conociendo al estatismo, éste no va estar quieto hasta ver la forma en cómo afectar tributariamente a dicho recurso, toda vez que lo conseguido hasta ahora se ha tornado insuficiente con el IGV y una regalía a boca del pozo. Por que gobiernos como el de Toledo, Alan García o Humala necesitan de más recursos para cumplir con sus promesas.

En su mensaje de 28 de julio, el presidente Toledo hizo promesas alrededor de US$1,000 millones. Ojala que quede como mentiroso por que sino implicaría nuevos impuestos como lo señalaron diversos analistas entrevistados por Expreso. En todo caso, debemos reclamar como ciudadanos convenios estabilidad tributaria para no ser afectados nuevamente con cambios en los porcentajes del IGV o la creación de nuevos impuestos. Los hechos tercos demuestran que cada vez que los empresarios descubren nuevas fuentes de riqueza, en seguida el estatimo se encarga en cómo castigarlas con impuestos y regalías. De modo que si los trabajadores y empresarios quieren protegerse contra estas eventualidades deben abrazar el capitalismo liberal.

Por Jose Luis Tapia, Director deILE.

Entradas Recientes