blog | 18 enero, 2002

¿Hartos de la situación actual?

ILE

No faltarán militantes de Perú Posible, Apra y Unidad Nacional que hayan considerado que la oportunidad de hacerse ricos es dentro del Estado. Hemos visto como muchos candidatos acciopopulistas, apristas y fujimoristas, una vez hechos gobernantes, alcaldes o congresistas, se han enriquecido y corrompido. Mientras que ahora las oportunidades de encontrar trabajo e invertir en el sector privado son casi a cuenta gotas.¿Está conforme con esta situación?

El desempleo y tantos otros males económicos son consecuencias inseparables del estatismo. Hay recesión económica, poca actividad empresarial, y la que hay no rinde. El Estado es incapaz de generar empleo productivo -de alto rendimiento-, ya que no es eficiente como el empresario.¿Por qué la inversión es insuficiente?. Nadie puede animarse a invertir cuando el Estado le somete a 1,001 restricciones, y le cae encima con sus impuestos y regulaciones a través de Indecopi, Osiptel, y demás organismos. Eso es el Estatismo, que los apristas y «neo» liberales fujimoristas siguen impulsando hasta ahora.

Entonces,¿qué significa el Estatismo?. No es un sistema económico sino un régimen político, pero tiene pésimas consecuencias en lo económico, y desastrosas en lo social. Los Gobiernos están para cumplir las funciones naturales del Estado, que son muy pocas: perseguir ladrones, sentenciar en juicios, vigilar las calles; y recaudar impuestos. Un Gobierno es estatista cuando se sale de ellas, no cumple en donde más se lo necesita y es muy gastador. Por ejemplo, el Gobierno de Toledo derrocha dinero al crear el Banco Agropecuario, eso explica porque no hay presupuesto ni siquiera para comprar nuevos uniformes y mangeras, tal como reclamaron los bomberos durante el incendio de Mesa Redonda.

Los izquierdistas dicen que el Estado se ocupa de “lo más importante”; pero no es así. Muy importante en la vida es el amor, y sin embargo no es función del Estado. Nos cuesta creer que el Apra, Unidad Nacional y Perú Posible sigan propugnando un Estado de este tipo: a) Entrometido y “todista”, que descuida sus funciones esenciales e impide a las demás instituciones cumplir las suyas; b) Reglamentarista, que impiden la libre competencia, y junto con los impuestos excesivos, descapitalizan hasta el más pobre; y c) Paternalista con las familias, empresas, escuelas privadas, iglesias, etc. Carentes de autonomía, no pueden cumplir sus fines, sin ayuda del Estado.

El Estatismo no funciona por más unidad y concertación que haya entre los políticos. Y tampoco nos conviene que haya tanta concertación, porque entonces se ponen de acuerdo y arruinan el pais con sus propuestas demagógicas. El Estatismo es una estafa: los regalos del Estado al pueblo jamás le llegan ni le pueden llegar; pero sí a una minoría que vive muy cómodamente. Para revertir esta situación se necesita un nuevo régimen político pero con políticos de primera categoría.

Por José Luis Tapia, Director de ILE.

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