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1 septiembre, 2003

ILE advierte: cuidado con los Humala [FOTOS]

Lima, Perú, 1 de setiembre de 2003.- El Comandante Ollanta Humala Tasso es lo que fue en Venezuela el Comandante Hugo Chávez Frías. Su hermano Antauro se asemeja a Adán Chávez Frías, el hermano intelectual y mentor ideológico del hoy Presidente de Venezuela.

Y hay más paralelos, asombrosos, comenta José Luis Tapia, Presidente del ILE (Instituto de Libre Empresa). En ambos casos hay un golpe de Estado, un líder imbuido de una ideología mesiánica-redentorista, un equipo de fieles que lo sigue incondicionalmente, y cuadros políticos que se activan, desarrollan y crecen, ante un sistema que no reacciona como debe. En Caracas, el proceso de desgaste político de las fórmulas y alternativas tradicionales catapultó a Chávez a la cabeza de las encuestas para las elecciones de diciembre de 1988. Cuando los jefes partidistas tradicionales quisieron acordar, Chávez se juramentaba como Presidente. ¿Y en Perú?

Hace algunos meses, el agudo Hernando de Soto -coautor con Enrique Ghersi de “El Otro Sendero”- ya lo advertía: “si el sistema sigue sin dar respuesta a las aspitaciones de bienestar de los peruanos”, declaraba a una revista, “una explosión política puede ocurrir”.

El Instituto de Libre Empresa (ILE) -dice José Luis Tapia- es de una perspectiva liberal más completa, coherente y sistemática que la que De Soto le presta a su propia institución. Para el ILE hay una sola manera de enfrentar el proyecto político “etnocacerista” de los Humala; y es con otro proyecto comparable, que pueda competir en atractivo para las capas populares. Un proyecto liberal que verifique las siguientes condiciones o requisitos:

Primero, que sea liberalismo. Identificado claramente con los clásicos postulados liberales: Gobiernos limitados en lo político; mercados libres en lo económico; e instituciones privadas separadas del Estado en lo social.

Segundo, que sea completo, y no reducido sólo a aspectos económicos. El liberalismo completo es más fácil de entender y asimilar por la gente corriente que el sofisticado liberalismo económico de las cifras y complejas fórmulas matemáticas, por otra parte de muy dudosa validez.

Tercero, que sea puro y sin mezcla degradante. Nada de fórmulas mixtas tipo “tercera vía”, con discutibles marbetes: “neo” liberalismo, economía “social” de mercado, etc. En muchos casos son expresiones “semi” liberales, a lo más.

Cuarto, un liberalismo con vocación popular (no se confunda con demagogia). El capitalismo liberal es el sistema que ha sacado a Europa de la pobreza, varias veces en su historia; e igual en EEUU. Es una solución, no un problema. Y urgente, especialmente para los más pobres, para crear más y más riqueza, y participar en su aprovechamiento mediante mayor producción, con nuevos empleos, e ingresos ricos en poder de compra. Los ya ricos no necesitan liberalismo: con el estatismo les va por lo general muy bien, y muchos ven la libre competencia como amenaza a sus posiciones.

Quinto, un liberalismo con raíces, conciente de su filiación peruana e hispanica. El liberalismo no es un invento anglosajón. Remonta a monarcas ibéricos como el Rey Alfonso X (a quien le decían el Sabio no sólo por congraciarse …) y a la Biblia.

Sexto, un liberalismo encarndo en una empresa política exitosa. En el Instituto de Libre Empresa creemos en la “Fórmula del Buen Gobierno”. Pero no es para un Presidente liberal sino para un Congreso liberal. Le llamamos “La Salida”: derogar las leyes malas, opuestas a los postulados liberales, que desde los años ’30 consagran Gobiernos ilimitados, mercados reprimidos, e instituciones privadas espúreamente mezcladas con el Estado.

Es la salida para el Perú; y América Latina

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