blog | 30 octubre, 2003

La empresa privada convertida en piñata

ILE

El Perú ha descendido este año dos escalones en competitividad: del rango 55 al 57, conforme al Informe Competitividad Global del World Economic Forum. Los ataques a la actividad empresarial tienen mucho que ver en este retroceso. No pasa un día sin que la prensa nos informe de nuevos ataques a la empresa privada. Para una muestra de los más recientes, bastan algunos botones:

  1. En Tambogrande (Piura) la empresa Minera Manhattan es “acusada” por el Alcalde y un grupo de ONGs ambientalistas. ¿El “delito”? Un proyecto aurífero que traerá inversión, riqueza y empleo a Piura y al Perú. No es raro que las izquierdas “recicladas” (disfrazadas de ecológicas) ataquen a las empresas privadas y sus proyectos; mas en este caso apelan a la violencia, aparte de la desinformación. Los enemigos de la empresa privada asustan primero a la gente con infundadas especulaciones sobre hipotéticos peligros ecológicos -agitan imágenes y frases truculentas sobre penosísimas enfermedades que eventualmente se seguirían de la labor extractiva-; y después la lanzan a la calle con palos y piedras, gritos y puños amenazantes. Se habla de “tomar” instalaciones, y para el 5 y 6 de Noviembre están programadas marchas en Piura y Lima.
  1. De manera muy similar, continúan los ataques al proyecto de gas de Camisea, argumentando que “si se produjese un accidente” los daños serían de proporciones incalculables. Con este criterio no deberíamos usar gas para cocinar en nuestros hogares.
  1. En Indecopi, una inquisitorial “Sala de Defensa de la Competencia” nos retrotrae a los controles de precios, a propósito de las comisiones cobradas por las AFP y otros casos. ¿Por qué? Pues porque todavía hay mucha confusión, malentendido y enredo conceptual alrededor del tema de competencia, precios y monopolios. Debido a la mala educación económica que salvo honrosas excepciones se imparte en nuestras Universidades, mucha gente cree equivocadamente que de no ser por las agencias reguladoras estatales, los consumidores serían “explotados” por las empresas a través de nuestros “imperfectos” mercados. Indecopi pretende multas que pueden llegar al 10 % de las ventas brutas facturadas en el año anterior al “delito” cometido por las AFPs.
  1. La Comisión de Energía y Minas del Congreso de la República acordó excluir expresamente a Petroperú del proceso de privatización. Esto es muy grave para el bolsillo de los contribuyentes, puesto que las pérdidas que lleva contabilizadas la empresa sólo en lo que va del año -nada más para dar una idea de las cifras- van por el orden de los 82 millones de dólares. En el mundo, las empresas petroleras se dividen en dos grandes categorías según el criterio de su propiedad: privadas y estatales. Y asimismo, también se dividen en dos grandes clases según el criterio de su rentabilidad: exitosas y fracasadas. ¿Será coincidencia que ambos criterios tienden a coincidir casi con exactitud matemática?
  1. El Ministerio de Transporte y Comunicaciones acaba de quitar del aire la señal del canal televisivo Mundovisión, afirmando que no existe un documento que sí existe: el contrato para la difusión por satélite a favor de la empresa que trasmite por Canal 75 de Cablemágico. Este caso es de extrema gravedad porque involucra los derechos a la información, y a la libre expresión y comunicación de las ideas. ¿Por qué no dicen una sola palabra las organizaciones supuestamente defensoras de los “Derechos Humanos” (otro disfraz actual de las izquierdas, aparte el ecologista, el indigenista, el feminista, etc.)?

Thomas Jefferson escribió algo acerca de la libertad: que no es gratis. Su precio “es la vigilancia permanente”, según la conocida frase del prócer estadounidense. Por esto mismo las empresas deberían saber que sus ganancias dependen de las libertades económicas. En nuestro instituto parafraseamos a Jefferson de esta manera: las utilidades no son gratis. Su precio es una activa y militante defensa de los principios del libre mercado e inversión privada, de cara a la opinión pública y a los sectores políticos.

Una muy extensa lista de ONGs han retomado las banderas antiempresariales de las izquierdas, y su mensaje les llega a las gentes. Les exigen a las empresas “cumplir con su responsabilidad social” … y muchas grandes y poderosas compañías, en lugar de sostener activamente los principios liberales de la empresa privada, se dedican a decorar calles con arbolitos o a construir escuelitas, a fin de hacerse perdonar sus ganancias y su éxito ante la sociedad. ¿No estarán llevando la soga para su propio cuello?.

Por Jose Luis Tapia, Presidente del Instituto de Libre Empresa (ILE)

 

Foto cortesía de Larepublica.pe

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