blog | 4 marzo, 2004

La envidia de los sueldos altos

ILE

Los dirigentes del SUTEP han puesto el grito al cielo por los jugosos sueldos de los congresistas que según dicen es 131 veces superior al de los maestros. Asimismo, los diarios de la capital regocijados por el triunfo colectivo señalan en grandes titulares la devolución de los S/.21,000 de “escolaridad” recibida por el Congreso. Lo cierto es que al margen que exista grandes disparidades de los sueldos en el Estado, hay de todos modos un tufillo “marxista” en esta indignación popular por quien gana más. Se trata de la lucha de clases entre un grupo mayoritario de pobres contra un grupo minoritario de “ricos” pero estatales.

Si los congresistas trabajaran bien, por ejemplo, derogando las leyes que impiden la creación de riqueza, nadie al menos se quejaría de los altos sueldos que ganan. Pues un peruano promedio tendría un jugoso sueldo como su par en Corea del Sur, Taiwan o Singapur. Pero el tema de fondo es que estamos en un país tan empobrecido, asfixiado por leyes, reglamentos e impuestos altos que apenas observamos signos exteriores de riqueza para que inmediatamente nos indignemos. Si se mantiene la precaria situación económica no faltará mucho tiempo para que volteemos la mirada hacia aquellos que tienen altos sueldos en el sector privado. En su debido momento algún envidioso  propondrá subir al doble el impuesto a la renta a los pocos ricos que quedarán en el país.

Por eso no nos debe de sorprender que en un país tan estatista como el Perú la riqueza de unos pocos siempre sea de la envidia de muchos. Los del Sutep no deberían perder el tiempo envidiando los jugosos sueldos que hay en el gobierno, sino proponer soluciones reales que incidan en la elevación de los ingresos de los maestros.

Ahora que a los congresistas han sido víctimas de la envidia colectiva de los peruanos, nos preguntamos si están dispuestos a derogar las leyes antiliberales. Por supuesto que no. Así es el estatismo. A pesar de la “envidia”, pobreza, e injusticia, y todos los males económicos, este sistema no cambia ni con rebajas de sueldos o nuevas hojas de ruta. La salida es ir en sentido opuesto hacia el capitalismo liberal.

 

Por Jose Luis Tapia, Director de ILE

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