blog | 18 agosto, 2000

La iniciativa empresarial en ecología

ILE

Los enfoques sobre la cuestión ambiental de la mayoría de los sectores políticos o sociales quedan reducidos al desarrollo sostenible. Su consigna es cuestionar a fondo el modelo de ecología basado en la libre empresa a partir de un planteamiento básico: tal esquema sería incompatible con la preservación de un medio ambiente sano.

Al existir tal consenso, se deriva el riesgo de que algunos postulados fundamentalistas se internalicen con relativa facilidad en la esfera gubernamental, entre quienes no tienen una concepción clara sobre la plena compatiblización de la empresarialidad y los principios ecológicos.

Básicamente, la diferencia esencial entre ambos enfoques consiste en que la ecología de libre empresa incorpora valores como el intercambio voluntario, libre mercado, y propiedad privada, mientras que el desarrollo sostenible, por el contrario, exige una regulación política para disciplinar a consumidores y empresarios, y por tanto, limitar el crecimiento económico. De esta manera, el mecanismo de desarrollo sostenible depende de organismos públicos y expertos gubernamentales «omniscientes y benevolentes» que pretenden modelar ecosistemas y dictar soluciones de acuerdo al interés nacional.

La ecología de libre empresa afirma que los burócratas deben poseer la información, los conocimientos y el sentido ético necesario para gestionar sosteniblemente los recursos. Y además, deben dejar de lado todo interés personal y egoísta y actuar únicamente en beneficio de la presente y futuras generaciones.

Dado que este tipo de gestión pública sería ideal, la realidad nos presenta principios muy distintos. Esta nos dice que el hombre esta interesado en sí mismo, los incentivos afectan su conducta. Pueden existir personas altruistas pero son excepciones a la regla. Lo común es que los individuos realizarán actividades empresariales en búsqueda de beneficios cuantos menores sean los costos que genera; uno de ellos son los costos de hacer empresa creadas principalmente por regulaciones dictadas por los organismos públicos.

Si el paisaje y especies de una reserva natural son consideradas muy valiosas sin duda que habrá muchos turistas con deseos de visitarla y negocios muy interesantes que emprender. Pero la tragedia de los comunes nos enseña que los recursos naturales en manos del Estado genera a menudo sobreexplotación o subutilización de dichos recursos.

El caso peruano es de una subutilización de recursos naturales. Nuestro país cuenta con una megadiversidad biológica reconocida internacionalmente, que puede ser calificada como el ‘oro verde’. Posee un gran potencial para el crecimiento económico y social del país que lo podría convertir en uno años en una de las grandes potencias mundiales en biodiversidad. Sin embargo, sin una importante participación empresarial podría quedarse solo en un potencial por aprovechar.

Se estima que una participación de la empresa privada podría duplicar las exportaciones mediante la aparición de nuevos econegocios tales como en la actividad pesquera, forestal, de ganadería de camélidos, de agricultura diversificada, eco turístico, biotecnológico, y de cultivos y crianza.

La International Paper, Skyline farms, y Oregon Water Trust de EE.UU. Orri Vigfusson de Islandia, The Conservation Corp. en Sudáfrica, Rain Forest Expeditions y Cuzco Amazónico de Perú, son algunas iniciativas privadas que utilizan herramientas de gestión empresarial para conservar el ambiente y ganar dinero. Lo común entre ellas es que tienen derechos de propiedad privada protegidos y transferibles que le permiten aprovechar sosteniblemente los recursos naturales.

La iniciativa empresarial puede ser una poderosa aliada de la naturaleza, si sabemos proveer de un marco institucional que respete la propiedad privada, el mercado y la libre empresa. Esta podría ser una buena alternativa para atraer más inversión privada, generar riqueza y empleo en el Perú.

Por José Luis Tapia, Director de ILE. www.josetapia.pe

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