blog | 20 mayo, 2005

La libertad es la principal aliada de los negocios

ILE

No hay negocio que no se haya visto afectado por los antojadizos trámites que les exijen las municipalidades. Si no es un formulario, es una coima, y si no es una coima, no hay permiso para continuar por la via formal con el negocio. Ciertamente, que los burócratas como los políticos son un dolor de cabeza para más de un comerciante y trabajador, pero lo más grave es tener que cumplir con todo lo que pide el Estado, consumiendo un 30% del presupuesto total de la empresa o su equivalente a 5 meses de trabajo obligatorio en forma anual para cumplir con pagar a la SUNAT y SAT, dejando solo ingresos para vivir 7 meses de un total de 12.

En un estudio serio realizado por la organización “Ciudadanos al Día” señala que solo 10 de las 41 municipalidades en Lima tienen trámites ágiles y económicos de las licencias mientras el resto son costosos y engorrrosos. Este indicador es uno de los tantos requisitos que exijen las municipalidades como el pago de licencias, autorizaciones, zonificaciones, inspecciones y cuantos requisitos se les ocurran por sacar dinero a los negocios. El impacto de estas regulaciones lo hace anualmente el Banco Mundial a través de la publicación “Doing Business” donde se muestra una preocupante situación de las regulaciones en el Perú como se puede observar en el cuadro comparativo de abajo con países de América latina.

Pero lo cierto es que hacer negocios se ha vuelto un calvario por una actividad económica que da de comer a millones de empresarios y familias, pisoteando el derecho moral a sustentar nuestra vida con alimentos, educación, vestidos, vivienda, medicinas, etc.

La arrogancia de los gobernantes es tan grande que pretenden desconocer este derecho moral, incluso, presumen que el derecho a la libertad empresarial nada vale sino hay de por medio una autorización expedida por los burócratas estatales. Solamente en las épocas medievales de los siglos XIII y XIV los empresarios  pedían una autorización al parlamento para crear una empresa S.A., pero ahora en pleno siglo XXI, pretenden retroceder a estas épocas clavando una serie de requisitos incentivando la informalidad y poniendo en riesgo los negocios y sobre todo violando el derecho a la libertad empresarial garantizado en el artículo 59o de la Constitución Política del Perú. Cabe señalar que el derecho individual a la libertad es anterior al estado, los empresarios siempre han existido y siendo el estado de creación reciente.

Sabemos que hay burócratas estatales que no tienen la intención de molestar al comerciante, pero lo hacen por que son víctimas de un sistema político que hay que cambiar, por que las personas honestas se vuelven deshonestas apenas tienen mucho poder. No es posible que el gobierno se haya vuelto un enemigo de los empresarios y comerciantes. Impuestos, regulaciones, persecuciones y decomisos de la Sunat y la SAT son propios de un sistema político estatista. En lugar de perseguir y atrapar ladrones, violadores y secuestradores, el estado se ha convertido en el enemigo público de los comerciantes como se puede apreciar en las fotos donde la policia viola la propiedad privada, quema, rompe puertas y deja comerciantes heridos como fue con los negocios de Fronteras Unidas

El estatismo es un sistema donde los gobiernos no tienen límites, los mercados andan perseguidos, ultra regulados y reprimidos con policías, impuestos y tributos y empresas que solo existen por las migajas que reparte el estado a través de las compras estatales. La figura de la empresa privada así desaparece.

Una salida es la desestatización del sistema político, poniendo a la libertad como principal objetivo, donde hay que establecer límites a los gobiernos para que tengan cada vez menos funciones, poderes y presupuestos, de modo que los mercados sean libres y potentes, y las empresas aumenten sus ventas en el mercado. Este sistema de la libertad ha sacado de la pobreza a miles de millones de personas en los últimos 2 siglos, y como lo viene haciendo ahora con Finlandia, Eslovaquia, Singapur y varios países de Europa del este. Las evidencias empíricas del Índice de la Libertad Económica (Economic Freedom Index), elaborado por la Fundación Heritage, señala que los países que tienen más libertad económica (cerca de 1) son los que tienen mayor crecimiento económico, y no es casualidad que el Perú siga siendo un pais con poca libertad económica.(2005: 2.78)

No hace falta abundar más pero los países como EE.UU. e Inglaterra fueron en su tiempo (Siglo XIX) tierra de las libertades, y sin ir muy lejos, aquí en el Perú, a comienzos del siglo XX, había menos trabas para hacer negocios y el estado era limitado con poco presupuesto, poderes y funciones. En realidad había más libertad en nuestro país. Así podemos observar en nuestra historia republicana la llegada de inmigrantes alemanes, chinos, japoneses e italianos a nuestra tierra por un futuro mejor. En cambio, ahora, en pleno siglo XXI, 1,300 peruanos emigran diariamente en búsqueda de un mejor futuro a los EE.UU., España, Italia y Japón.

El sistema político de la libertad se puede resumir en tres principios fundamentales: estado limitado, mercados libres y empresas privadas separadas del poder político. Para llegar a este sistema debemos comenzar con el cambio de paradigma mental; poner nuestra libertad de hacer empresa por delante para ganar espacios en el mercado, haciendo retroceder al estado para que su burocracia disminuya, y aumente los empleos y utilidades en el sector privado. Eliminando las leyes malas del estatismo sería un gran avance para recuperar la libertad empresarial, pero se requiere elegir parlamentarios que enarbolen las banderas de la libertad. Con menos leyes habrá menos burocracia y con menos burocracia habrá menos poder y con menos poder habrá menos trabas para los negocios y eso significa libertad empresarial. Los beneficios de la libertad se traduce en mayores ganancias, ventas, utilidades, y empleos para trabajadores y empresarios, pero sobre todo, el derecho a la libertad es un imperativo moral que no debemos soslayar en estos momentos de tanta confusión en el país.

Por Jose Luis Tapia, economista y Director del Instituto de Libre Empresa.

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