blog | 27 febrero, 2017

La libre empresa alinea la política a la economía

ILE

Ahora que Toledo va implicar a PPK en el tema de los sobornos, se espera que el gobierno se vea afectado negativamente.

Con un gobierno débil, sin bancada relevante en el Congreso, con ministros acusados de “vende patria”, “lobista” y “coimeros” y una censura en ciernes al Ministro de Transportes, también la economía se verá sacudida.

¿Por qué la economía se afecta por la política?

Debido que las reglas de juego de la economía están contaminadas de las reglas de juego de la política.

Es decir, la economía está subordinada a la política, porque el poder coercitivo del gobierno es lo bastante fuerte como para hacer quebrar a la empresa más poderosa del país, con solo un cambio en materia tributaria, laboral, ambiental, o regulatoria.

Las reglas de juego en la economía no son independientes de la política.

Por ejemplo, cuando entra un nuevo gobierno hay un periodo de incertidumbre económica de lo que va a ser su programa económico.

No se sabe si lo prometido en campaña se va cumplir, si el porcentaje prometido de disminución del IGV se va hacer realidad, o si las inversiones van a seguir fluyendo.

Como todo es posible en el programa económico, desde subir o bajar impuestos, o desde regular más o desregular menos, las reglas de juego de la economía van a estar sometidas a la voluntad del gobernante.

Si un alcalde entra a gobernar, no se sabe si va o no desconocer los permisos, licencias, y concesiones concedidas.

Aquí no se eligen administraciones gubernamentales sino gobiernos por la posibilidad de hacer algo completamente opuesto a su predecesor.

Para volver predecible las reglas de juego no hace falta blindar la economía con un TLC con EEUU o con acuerdos supranacionales tipo Unión Europea o aceptando la imposición de las reglas de juego de organismos tipo FMI, BM, OIT, FAO y OMC.

Solo es necesario separar la economía de la política.

Y esto se logra con un sistema de libre empresa que nos enseña que las reglas de juego de la política tienen su lugar en las funciones de justicia, seguridad y obras públicas.

Que los incentivos que se crean a partir de estas reglas de juego no afectan a los incentivos económicos.

Libre empresa significa limitar la acción gubernamental a estas tres funciones.

El diseño institucional para definir el rol del gobierno deben seguir las pautas de las Constituciones propuestas por Hayek y Siegan.

De modo que al diseñar reglas de juego políticas sintonizan con la economía por que las acciones empresariales necesarias para crear riqueza no se ven impedida por las reglas políticas.

Por otro lado, las reglas políticas no se verán perjudicadas por las de economía porque ésta última tiene como ámbito el mercado libre y no la política.

Las instituciones económicas de libre empresa estarían muy blindadas ya que ningún gobierno tendría el poder sobre la economía; no habría forma de cambiar las tasas impositivas, de regular o desregular, de controlar más o supervisar menos si hay crisis política.

Cuando un gobierno de libre empresa entra en crisis, la política se alinea a la economía porque tiene los incentivos para hacerlo: quiere recaudar más, generar más empleo, aumentar la riqueza, disminuir la pobreza, e incrementar los ingresos.

Si no lo hace, agrava su crisis política cayendo el gobierno entero.

En cambio, la economía de libre empresa no encuentra en la política formas de solucionar la calidad de sus productos, aumentar la rentabilidad financiera, disminuir costos logísticos, encontrar nuevos clientes, o innovar permanentemente.

Ningún problema empresarial puede ser resuelto ni por el gobierno ni por las reglas de juego de la política.

Si el caso de Toledo y PPK se diera en un gobierno de libre empresa no impactaría negativamente en los términos como lo viene haciendo ahora a la economía.

Viviríamos tranquilos sabiendo que la política se va alinear a la dinámica de la economía.

Por Jose Luis Tapia Rocha, Director Ejecutivo de ILE, economista y profesor de Facultad de Negocios

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