blog | 19 abril, 2015

La libre empresa y el comercio internacional

ILE

La libre empresa señala que las negociaciones comerciales internacionales se dividen en dos tipos: mercantilistas y de libre empresa. Las mercantilistas son aquellas negociaciones que las realiza el gobierno con una filosofía ganar-perder para lograr un acuerdo comercial con otro gobierno. Estas son de naturaleza política, se enfocan en las exportaciones, y lo hacen aparentemente en nombre del país. Y las de libre empresa son aquellas negociaciones cuya  realidad dice que ambas parten ganan, lo hacen a nombre de las propias empresas y se enfocan en importar más que en exportar.

Las negociaciones comerciales mercantilistas ven al comercio como suma cero.  Si se exporta gana mientras el país que importa pierde. Además se enfoca en que las exportaciones sean mayores que las importaciones para lograr una balanza comercial con saldo de divisas. Lo que busca el mercantilismo es que ingrese menos productos importados para favorecer a la industria nacional. A los negociadores se les enseña equivocadamente que ellos representan al país. Lo  que en realidad ellos representan son los intereses de los gremios empresariales y sindicales. Lo que ve la libre empresa es que dicha posición es  totalmente alejada de los intereses económicos del mercado y es antidemocrática. Solo favorece a una minoría.

Las negociaciones de libre empresa ven al comercio como ganar-ganar. Gana tanto el que importa como el que exporta. La mejor balanza comercial  es cuando los productos que entran del extranjero son mayores en volumen que los productos que se envían al extranjero. Si el primero es mayor que el segundo decimos que tiene balanza comercial positiva: habrá más riqueza en el  país y su tendencia es hacia la riqueza. Si las exportaciones superan en volumen que las importaciones decimos que la balanza comercial es negativa: ha salido más riqueza de lo que ha ingresado. Hay tendencia hacia la pobreza.

La representación comercial de libre empresa es propia de quien negocia. La libre empresa dice que cada uno negocia lo que le interesa y mal haría negociar en nombre del país porque eso nunca va suceder. Si  tratara de hacerlo no solo sería inmoral sino que los negociadores caerían en los intereses de las organizaciones activas de la política. Por ello, el ambiente natural de negociación de la libre empresa es el mercado, no la política.

El comercio internacional siempre ha sido un tema de controversia cuando la política entra en este sector. Porque mientras la negociación comercial de libre empresa conduce a la riqueza la mercantilista favorece a los intereses de grupos empresariales y sindicales activos de la política, en perjuicio de la mayoría de la población mediante la elevación artificial de los precios, pérdida de competitividad  empresarial y practicas inmorales que denigra a la política.

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