blog | 4 septiembre, 2004

La oportunidad para privatizar

ILE

Dicen que la época de privatizar ya finalizó. No sabemos si se refieren al “arequipazo” o es que se les acabo sus argumentos. Si algo de esto es cierto debe ser en la oportunidad y la forma como se hizo en los noventa. Pero no nos cabe duda que todo político pierde su olfato tan pronto disfruta del poder. No interpretan que lejos de obtener unos cuantos millones para las arcas fiscales, la privatización bien manejada, puede incluso ser un imperativo moral reclamado por los afectados del estatismo.

Una gran oportunidad para privatizar se avizora. O por lo menos avizoramos los liberales. Por que la privatización visto como un medio solucionaría los fines de millones de gente como los ex fonavistas, los expropiados de la reforma agraria, los despedidos de la administración pública, los asentamientos humanos, los comerciantes de La Parada, etc.

Resulta inverosímil que se diga que el estado es pobre y que no tiene fondos de donde sacar para atender todos estos reclamos. Ahora último, algunos salen con la excusa que no podrá resarcirse lo aprobado en el Congreso para los ex fonavistas por que se licuó sus derechos a un fondo común. Además, de ser cierto que el estado es pobre no nos opondríamos que se revise la legislación a fin de impedir todo proceso de privatización y de paso cerrar a Proinversión.

Pero pocos observan que la única entidad rica en el Perú, que goza de un jugoso presupuesto y activos gigantescos es el estado. ¿Acaso alguna gran empresa privada tiene un presupuesto anual por US$11,000 millones y activos que superan diez veces su deuda externa? Si esto no es riqueza, entonces, ¿qué es?. Por eso consideramos que a los politicos y analistas les falta creatividad para darle solución a los reclamos sociales.

Un político con talla de estadista canalizaría todas estas expectativas sociales en un gran movimiento privatizador. No entendemos como no se les puede explicar a los ex fonavistas que vendiendo a US$250 millones la refineria de Talara se les resarciría parte de sus deudas, o que quitando los subsidios a la gasolina se les ayudaría a pagar sus indemnizaciones, o que dotándolos de agua a sus asentamientos humanos significaría la privatización en miles de millones de dolares los siguientes activos del estatismo: Tans Perú, Editora Perú, Canal 7, Radio Nacional, universidades, colegios, Centromin Perú, Minero Perú, La Granja, empresas de agua y mercados municipales, Banco de Materiales, Electroperú, Corpac, Serpost, Centro Vacacional Huampaní, Banco de la Nación, Cofide, Sima, Indaer Perú, Sapsa, Yuncán, Dep, Enapu, Sencico, Inictel y otras más.

Si hay algo que pecan de ingenuo los neoliberales del gobierno es que vendiendo cifras enormes a los politicos no van a conseguir apoyo en el Congreso ni menos en la población. Lo que se necesita en esta oportunidad es voltearle el pastel al estatismo con las mismas armas que los socialistas han hecho de estas la mejor ofensiva contra las reformas liberales: socializar los ingresos de la privatización entre la gente.

Por Jose Luis Tapia, Director de ILE.

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