blog | 6 diciembre, 2012

La politica librecambista

ILE

Los instrumentos de política comercial se hallan limitados por el uso del marco normativo de la OMC, es decir, los aranceles y las medidas no arancelarias son predecibles y no debería haber mayores cambios. Cualquier política comercial debería apoyar el crecimiento del PBI, por ello es considerado un instrumento de la  política económica. Si la política fiscal y monetaria podrían destruir la riqueza acumulada en el caso de la política comercial podría ser un muro de contención para tal propósito. En este caso, una política comercial innovadora podría exceptuarse del artículo XXIV del GATT y considerar los free cities en potencia como un nuevo instrumento de desarrollo comercial.

Ahora que los tratados comerciales van por la cuarta generación (incluyen estándares laborales  y medio ambientales) la magnitud de la política comercial va creciendo y se va pareciendo más una política  económica internacional. Lo que se esta observando, es que el comercio esta vinculado con propiedad intelectual, inversiones, y medidas transversales que lo potencia en su efecto sobre la  política económica, conteniéndolo para que no sea tan opresivo desde el uso de la soberanía del estado.

La política comercial puede ser tan poderosa como la política económica si se incorpora la  herramienta de los free cities. Esta herramienta todavía es desconocida pero se espera que por efecto demostración vaya tomando mayor relevancia cuando haya más gobiernos con la disposición de sacar de la pobreza a mucha gente que no puede lograr con sus recursos fiscales. Ya tenemos a Honduras en este proceso, y otros como Hong Kong y Shangai, son lugares emblemáticos que pueden servir de inspiración para diseñar innovadoras políticas comerciales librecambistas.

Un free city es un espacio de devolución natural del comercio. Aunque en el fondo, lo que los libertarios persiguen es una libertad normativa acompañada de las funciones naturales de seguridad y justicia. Estas últimas se pueden contratar internacionalmente por lo que no se hace necesario transar con el monopolio del gobierno. Lo importante es devolver esa zona en unos 10 años a propiedad del gobierno, pues en el contrato con los inversionistas no cede soberanía ni control territorial. Este proyecto termina en una concesión natural. Aunque para los libertarios no es su receta ideal pero puede estimarse necesario implementar amplias libertades con este instrumento.

 

Por Jose Luis Tapia

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