blog | 9 septiembre, 2019

Libertad de banca libre

ILE

Por José Luis Tapia Rocha, Director General de ILE, Economista, Profesor universitario, Presidente del Centro de Liberalismo Clásico, Vice Presidente por Perú del Foro Liberal de América Latina y Promotor del Partido Devolución.

Los gobiernos controlan todo, incluyendo el ciclo económico.

Un ciclo económico es un comportamiento del PBI en una trayectoria temporal.

Conocido también como ciclos de los negocios.

Son influidas por políticas monetaria y fiscal que vienen del gobierno.

Mal manejadas pueden arruinar a los negocios sacándolos del mercado con políticas expansivas y contractivas.

Un ciclo económico tiene crecimiento y decrecimiento, son fases de cambios en el mercado.

Un ciclo de crecimiento se caracteriza como un aumento del PBI, altos niveles de empleo, ingresos, y ventas.

Se declara que el ciclo entra en recesión económica cuando el PBI tiene tasas negativas de crecimiento durante 6 meses consecutivamente debajo de 0%.

Cuando una economía entra en fase de recesión es que las inversiones están disminuyendo y no hay crecimiento de la producción de la riqueza, empleos, ingresos y ventas.

Entonces, ante altos niveles de desempleo e ingresos de los factores de producción, el gobierno reacciona.

Las estrategias empresariales quedan obsoletas y deben nuevamente reevaluarse las fortalezas y debilidades de la empresa.

Para no perder popularidad, un gobierno utiliza la política monetaria y fiscal para alterar el ciclo económico.

Si el ciclo entra en una fase de recesión acciona las políticas monetaria y fiscal expansivas para reducir las tasas de interés y aumentar el gasto fiscal.

Como ya sabes, éstas políticas son muy efectivas en el corto plazo para aumentar la demanda, el empleo, la producción y las inversiones.

Se conoce como el modelo Keynesiano o de gasto gubernamental.

Funciona bien en el corto plazo pero acaba mal en el largo plazo.

Y cuando llega a esta fase de descalabro, los gobiernos se van contra la pared y aplican la reversa: políticas monetarias contractivas para frenar los efectos de largo plazo esperados; aumento de la inflación, caída de las inversiones, déficit fiscal, disminución del consumo, empleo, en otras palabras, vuelven a las primeras condiciones de la fase inicial de la recesión.

La política expansiva es un instrumento que distorsiona las señales para inversiones de largo plazo.

Inversiones que son estimuladas artificialmente sin que haya una demanda que respalde estos proyectos empresariales.

Estando así la situación, cabe esperar que aumente la desconfianza empresarial y nuevamente, caiga el flujo de las inversiones de corto y largo plazo.

Toda política expansiva crea problemas tan grandes que un político sensato debe cortar las causas de los problemas con recortes de gastos fiscales, elevación del encaje, y esterilizar la inflación con recorte de liquidez monetaria.

Todos estos cambios generan reasignación de inversiones y hacen explícitas las distorsiones que ha creado el estatismo.

Este periodo de estabilización es el medio de corrección adecuado para los desequilibrios microeconómicos que ha producido el estatismo a saber: exceso de inventarios, burocracia, compra a futuro de materiales, campañas de marketing, capacidad industrial en desuso, endeudamiento bancario y bancos con altos índices de morosidad.

Cuando un banco central no es independiente del Poder Ejecutivo se puede esperar que haya créditos concedidos al Ministerio de Economía y Finanzas para seguir financiando sus gastos fiscales.

Mientras haya banco central cualquier empresario de libre empresa recomendaría que se busque un directorio independiente del poder político.

Debe estar integrado por personalidades con fuertes convicciones anti inflación.

Hay que indicar que los ciclos económicos en libre mercado son naturales.

No debería ser motivo de atención siempre que sea sus ascensos y descensos suavemente.

Los empresarios de libre empresa ven los descensos de los ciclos económicos como síntomas positivos de reacción de los mercados debido que en esa fase se expectoran todas las malas inversiones, exceso de burocracia, des modernización de las fábricas, activos de bajo desempeño, gustos, modas, y consumos obsoletos.

Las tasas usuales de desempleo de los factores de producción son de 2% a 3% en libre mercado, en cambio en mercados altamente intervenidos son de 8 a 20%.

Un empresario de libre empresa debe incidir en la política para influir en la desaparición del banco central o que sea neutral, que un ministerio de economía debe ser eliminado o que no sobrepase su labor de suministrador de información de las principales variables macro y microeconómicas a nivel nacional e internacional.

Ambas entidades deben informar de las fases expansivas y contractivas del PBI a los agentes económicos.

También deben informar de las políticas económicas de los demás gobiernos.

Informando puede prevenir a los negocios tomar acciones que los proteja contra cualquier cambio en las variables económicas y monetarias.

Por lo menos eso se espera de gobiernos prudentes.

Hay que enseñarles a ser buen gobierno.

Nunca un empresario de libre empresa se debe someter a los discursos de los tecnócratas.

Ellos son expertos para mantener el status quo del intervencionismo estatal en los negocios.

Es normal que manejen sus normas e instrumentos de políticas, pero uno debe advertir que lo que está en juego no son números sino la libertad, las decisiones descentralizadas y libres de millones de empresarios.

Las inversiones que realizan pueden acelerar el riesgo de la quiebra, la des rentabilización y desmoralización de los empresarios.

No es solamente económica la gestión gubernamental de un empresario de libre empresa sino también ética lo que da soporte político a la libre empresa.

Si te persuadió, comparte esta opinión.

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