blog | 9 septiembre, 2019

Libertad de educación privada

ILE

Por José Luis Tapia Rocha, Director General de ILE, Economista, Profesor universitario, Presidente del Centro de Liberalismo Clásico, Vice Presidente por Perú del Foro Liberal de América Latina y Promotor del Partido Devolución.

La educación estatal es la meta lograda del comunismo.

Lo necesita para adoctrinar en términos de obediencia y dogmatismo estatal.

Es una herramienta poderosa para programar comportamientos esperados.

Siendo así, no cabe más que aceptar que la educación estatal es el enemigo de la libertad.

Millones de niños son adoctrinados a vista y paciencia de todos.

Si revisas los libros que regala el estado en todos ellos encontrarás exaltaciones a las autoridades militares, políticas y símbolos patrios pero nada de los logros de los empresarios.

Son dejados de lado todo lo que sea el capitalismo, las libertades y la propiedad privada.

Claro está, exaltar todo aquello que sea símbolos de obediencia es el pasatiempo de los textos escolares.

No puede haber murmuraciones y cuestionamientos en clase.

La reflexión crítica a la realidad estatal es una herejía para estos profesores marxistas.

Estando la educación estatal capturada por los sindicatos de maestros de orientación marxista a los niños se les enseñan prejuicios contra el dinero, riqueza, lujos, y libre empresa.

Tanto profesores como los textos escolares son las herramientas valiosas del comunismo y en mayor medida del socialismo.

El modelo educativo estatal coacciona la libertad de pensamiento del profesor del aula.

No puede enseñar fuera de lo planificado, es decir, con procedimientos pedagógicos propios, creados por experiencia.

Por ejemplo, no puede calificar con letras en lugar de números.

No puede enseñar filosofía liberal pero si está autorizado para enseñar marxismo e insultar al capitalismo de egoísta e injusto.

Esta educación está organizada como un gran monopolio estatal.

Contrata profesores, compra bienes intermedios, descubre lugares donde enseñar, alquila terrenos donde construir.

Planifica sus inversiones, trata de cerrar la brecha entre oferta y demanda.

Su proceso expansivo no tiene límites.

No sube precios pero si la ineficacia de sus alumnos para encontrar empleo.

Apenas escuchan lo que es empresa pero no exaltan la labor empresarial.

Al crecer su cobertura, expulsa la inversión privada, descapitaliza y no puede competir con el colegio privado.

La educación está bien estatizada donde sus certificados de estudios son mecanismos administrativos que limitan la educación para el futuro.

Los certificados son a nombre de la nación y las universidades están obligadas a reconocer su validez.

Así la educación escolarizada es la única educación válida para seguir una carrera universitaria.

No hay espacio para iniciativas distintas a los tradicionales, limitando así la libertad y el derecho a escoger qué tipo de educación recibir en el futuro.

Si la educación no fuera estatizada cualquier profesor podría certificar a cualquier alumno que está en capacidad de enfrentar la vida laboral

¿Qué mejor prueba de la capacidad educativa recibida que ingresar a la universidad?

¿El mejor certificado es la constancia de ingreso?

Los certificados del gobierno acreditan que has llevado cursos pero no garantiza el aprendizaje.

Son dos cosas distintas.

Además, como dijo una vez el prócer de los EEUU Benjamin Franklin: “Mi educación empezó cuando dejé de ir a la escuela”.

La educación estatal es la enemiga de la libertad y más aun de la libre empresa.

Programa las mentes de los niños para no cuestionar ni investigar.

Toma la educación como herramienta administrativa para gestionar certificados, no para validar el éxito.

Es la herramienta política del comunismo anticipado en el Manifiesto Comunista de 1848 por Marx y Engels.

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