blog | 9 septiembre, 2019

Libertad de ejercer el buen monopolio

ILE

Por José Luis Tapia Rocha, Director General de ILE, Economista, Profesor universitario, Presidente del Centro de Liberalismo Clásico, Vice Presidente por Perú del Foro Liberal de América Latina y Promotor del Partido Devolución.

El monopolio es el otorgamiento de privilegios concedidos desde el gobierno a empresas para dominar y cometer abusos.

El monopolio es lo opuesto a la libre empresa.

El principal efecto es el aumento de precios y una disminución de la producción de bienes y servicios.

El resultado es un empobrecimiento generalizado de la economía.

El monopolio tiene extraordinarias ganancias por ser único en el mercado.

Ofrece bienes y servicios únicos, importantes e imprescindibles llamado bienes inelásticos (por lo general, servicios públicos como telefonía, gas, industria forestal, transporte, energía, electricidad).

Como no tiene competencia puede elevar los precios.

El gobierno es el que impone barreras de entrada con leyes que prohíben la libre competencia.

Así aparecen los reguladores gubernamentales del mercado que son organismos dedicados a vigilar y sancionar la conducta monopolística.

Si el mismo gobierno propicia el monopolio, es el mismo que crea esta burocracia que pagamos indirectamente en las facturas de las tarifas de estos bienes y servicios.

Cuando se observa quiénes integran estos organismos reguladores uno se da cuenta que son en su mayoría ex funcionarios de las empresas reguladas.

Así el mercantilismo se cierra con sueldos altos y tecnocracia poderosa.

Hay que señalar que las universidades son usadas como parte de la estrategia del estatismo.

Incentivadas por la demanda, ofrecen maestrías y programas de especialización en regulación de servicios públicos donde enseñan estos funcionarios gubernamentales, abogados y economistas especializados en competencia y regulación.

La mayoría vienen con estudios de famosas universidades donde han aprendido religiosamente las fallas “técnicas” del mercado.

Son estos mismos profesores que provienen de estudios de abogados que preparan las normas que regulan más el mercado cuando la tecnología avanza y actualiza la normatividad vigente.

Los profesores Israel Kirzner y Jesús Huerta de Soto han señalado que en el mercado libre no hay monopolio y los supuestos fallos del mercado, son en realidad fallos del gobierno por no haber privatizado las parcelas donde hay bienes públicos.

Son fallos por que no surge de manera natural la solución empresarial eficiente en la provisión de servicios de agua, electricidad, gas, energía, y otros servicios.

Cabe añadir que las empresas reguladas están cómodas con la regulación y no aspiran a ser competitivos y libres, alejados de la autoridad estatal.

Y es que la regulación eleva los costos de entrada en el mercado y más bien dependen que las regulen.

Por un lado, el regulado gana utilidades por encima del promedio en un mercado libre.

Y el regulador se justifica presupuestalmente por esta regulación a través de los cobros por derechos de regulación a las empresas reguladas, que de paso, se lo traslada a los usuarios de estos servicios.

Al final, las regulaciones incrementan las tarifas de servicios públicos.

Y los defensores externos de estos mercados cerrados a la libre competencia también defienden sus negocios con el gobierno; bien porque enseñan en las universidades que ofrecen diplomados y maestrías en regulación o porque tienen contratos de consultoría con los organismos reguladores o empresas reguladas.

Las víctimas son siempre la libre empresa, el público y los estudiantes adoctrinados con las últimas “técnicas” regulatorias.

Los jóvenes van engrosando las filas de los partidarios a favor de las regulaciones estatales que crean monopolios malos y artificiales.

¿Cuáles serían los monopolios buenos y naturales?

Son aquellos que son formados por la decisión voluntaria de los consumidores mediante el voto de compra.

Los vuelven únicos en el mercado.

¿Qué ejemplos hay?

Apple, Microsoft, Google, Wobi, que son líderes temporales en el mercado y tecnológicamente superiores.

Su estrategia es la continua innovación para que no sean alcanzados por el resto de competidores.

Así como los consumidores eligieron a estas empresas como líderes, de ese mismo modo puede quitarle ese liderazgo y entregárselos a otros que ofrezcan mayores beneficios.

Solo una idea de negocio disruptiva puede ocasionarle una baja a su competidor más cercano.

Entonces te debe quedar claro que el gobierno emplea la estrategia del monopolio estatal para desprestigiar a la libre empresa bajo el argumento dudoso de las fallas de mercado.

Por último, una teoría que no explique adecuadamente los procesos de mercado conducen generalmente a conclusiones de políticas económicas erradas, en este caso, a políticas regulatorias que persiguen a monopolios de libre mercado estrangulado su innovación y desarrollo.

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