blog | 9 septiembre, 2019

Libertad de ofertar y demandar

ILE

Por José Luis Tapia Rocha, Director General de ILE, Economista, Profesor universitario, Presidente del Centro de Liberalismo Clásico, Vice Presidente por Perú del Foro Liberal de América Latina y Promotor del Partido Devolución.

La oferta y demanda son fuerzas económicas que equilibran el mercado.

Ni uno impone nada al otro, solo negocian.

El arreglo final se manifiesta en un precio de mercado.

Es un precio libre por la voluntad de ambas partes.

El que vende subirá precios cuando ofrece mayores cantidades de un bien o servicio y la demanda comprará más cuando sea a menores precios.

Así funciona el mercado.

En cambio, los controles de precios son una mala idea de los gobiernos.

No logran lo que se proponen, más bien crean problemas mayores como escasez o sobre abundancia.

Desequilibra el mercado por la fuerza del gobierno.

Ya te había mencionado que el precio es la expresión monetaria de dos conjuntos de valoraciones de quien compra y quien vende y necesitan libertad para realizar los acuerdos más convenientes para ambos intereses.

Cuando los gobiernos controlan precios lo hacen por dos vías: por precio mínimo o por precio máximo.

El control de precio mínimo tiene como objetivo favorecer al ofertante de un bien o factor de la producción.

Lo favorece por que el gobierno promulga una norma legal donde se obliga a los consumidores a comprar a un precio por encima del precio del mercado.

Violando la libertad de negociación, el gobierno impone un precio. Un ejemplo actual es el salario mínimo.

La empresa está obligada a comprar mano de obra a un sueldo (precio) mayor de lo que sería en mercado libre.

¿Qué efecto provoca? Primero, reduce la demanda o poder de compra del consumidor (en este caso la empresa).

Segundo, amplia la cantidad ofertada, para nuestro ejemplo, aumenta la cantidad de horas disponibles para ser controladas.

¿Cuál es el efecto final? Que hay una sobre producción que nadie lo va comprar y vender.

Creó falsas expectativas a quienes se lanzaron a ofertar más cantidades por que el gobierno decidió imponer un precio mayor al requerido.

Pero las fuerzas del mercado van imponerse al final reduciendo el precio y restableciéndose el equilibrio.

No va faltar ni sobrar nada. Será ilegal hasta que el gobierno intervencionista se dé cuenta de su error y derogue esta medida.

El control de precios máximo busca favorecer al consumidor pero perjudica al empresario libre debido que obliga a que venda sus mercaderías a menores precios debajo de lo que sería en el mercado libre.

¿Qué efecto provoca?

Por un lado, aumenta las cantidades demandadas por que al disminuir precios con el mismo ingreso la gente compra más.

Por el otro lado, los empresarios tendrán menos ingresos, algunos cerrarán por sus costes mayores a los precios dispuestos a vender y otros se irán al mercado informal para sobrevivir.

El gobierno crea escases con estas medidas por que la oferta se reduce y la demanda aumenta.

Una vez más, las fuerzas del mercado serán superiores que el gobierno y crearán un gigantesco e incontrolado mercado informal.

Los precios de este mercado serán mayores a los fijados por el gobierno y entrará en equilibrio y abastecimiento.

Estas medidas son un fracaso para el gobierno por más que quiera controlar.

Tiene que utilizar la fuerza pública cerrando negocios, enviando a la cárcel a empresarios y comerciantes libres.

Crea largas filas de consumidores quienes obtienen poco por altos precios.

Los socialistas sientan el caos y baja la popularidad del gobierno.

La riqueza disminuye y las inversiones se detienen, lo que hay se especula, y al final el gobierno echa la culpa de la situación al empresario.

Finalmente cuando el gobierno se ve superado por las fuerzas del mercado, retrocede y empieza el desembalse de precios.

Así termina el estatismo, derrotado por las fuerzas de la libre empresa.

Si te persuade, te invito a compartir este artículo.

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