blog | 21 febrero, 2004

Libre comercialización de la coca

ILE

Thomas Saz y Milton Friedman fueron muy inteligentes al señalar que criminalizando el uso de las drogas no iban sino a aumentar el problema, con un gran costo para la sociedad. Gente de toda clase y condición social se mete al negocio de las drogas; ello debe indicarnos que algo está profundamente equivocado en el enfoque de la lucha antidrogas. La irracionalidad de esta política ha llegado casi a extremos de dudar de los cocaleros pretendiéndolos criminalizar, controlar y erradicar el comercio libre de esta milenaria planta. En su último congreso dijeron: basta ya!! de controles a la producción y comercializacion de la hoja de coca y piden una ley única que los autorice a realizar libre mercado. Bastaría con derogar la actual prohibición para restablecer sus legítimos derechos a la libertad económica. ¿Acaso con la represión no nace un tremendo estímulo, que atrae a los bandidos y maleantes al negocio -que desplazan a los farmacéuticos-, los cuales ejercen una altísima presión al consumo?.

Millares de consumidores pobres se hacen microcomercializadores sólo para pagarse el vicio. Así las comisarias, juzgados y cárceles se atestan de ellos, impidiendo que los verdaderos crímenes sean perseguidos, juzgados y condenados apropiadamente. Mientras tanto aumentan delitos relacionados con la prohibición, como robos y guerras entre mafias;  se gastan inútilmente cientos de millones de dólares de impuestos, que podrían quedar en manos privadas, para ser destinados a la cura y rehabilitación, tareas que con la prohibición se dificultan enormemente. Pero se aprovecha toda oportunidad de controlar actividades bancarias, financieras, económicas y políticas privadas, so pretexto del “investigar el origen de los fondos”.

La ley que criminaliza el uso, consumo, comercializacion y distribucion de la droga es una de las más torpes y detestables leyes estatistas. Cada año, ¿cuántas cosechas de hoja de coca o químicos queman, cargamentos decomisan, y traficantes matan o apresan…? Y a pesar de ello aumentan las siembras, la producción y el mercadeo de sustancias y el Gobierno pretende insinuar que los pobres cocaleros son unos pequeños delincuentes. No ocurriría si las drogas regresaran a las farmacias y droguerías legales, como antes de que los Gobiernos de EEUU impusieran al resto del mundo esta irracional política. ¿Por qué no dejar ese problema como los de alcohol y tabaco? ¿Hay que esperar a que el Gobierno de EEUU rectifique, como cuando derogó la “ley seca”? ¿Y si no rectifica …?

Me permito observar que no soy un apologista del uso de las drogas. Mas bien, queda en su fuero interno la aprobación o no del uso de esta sustancia. Pagaran, eso sí, con su libertad aquellos que cometan actos antisociales contra la vida y la propiedad de las personas. Pero la moral -siendo privada- no puede ser estatizada mediante una política pública, debido que para uno la droga puede ser abominable mientras que para otro un pasatiempo controlable. Sin embargo, con esta irracional política no hace más que relativizar nuestro derecho individual a elegir y equivocarnos, a encajarnos dentro de la “moral” norteamericana.

Asi han levantado un velo de sospecha a todo cocalero en el Perú que no se alinea con el gobierno norteamericano y su apéndice Devida. La vacuna a tan terrible enfermedad social no pasa por esta irracional política antidrogas, que lejos de ayudar esta empeorando la situación. Sin leyes anti-drogas ¿no se drogaría todo el mundo?. Es poco probable que una ley prohibitiva detenga los vicios de la gente. Pero bien haría el gobierno peruano en no seguir distrayendo sus escasos recursos en perseguir vicios privados, cuando tiene una gran tarea de protegernos de los verdaderos delincuentes, antes que interferir con la producción y comercialización de la hoja de coca.

Por Jose Luis Tapia, Presidente del Instituto de Libre Empresa (ILE)

 

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