blog | 1 abril, 2004

Más allá de la derogación de la ley 26271

ILE

En 1850, el economista francés Frederic Bastiat escribió en su libro la “La Ley” que “Todos tenemos una fuerte inclinación a considerar lo legal como legítimo, hasta tal punto que son muchos los que falsamente dan por sentado que toda justicia emana de la ley. Basta que la ley ordene y consagre la expoliación, para que ésta aparezca justa y sagrada para muchas conciencias…”. No es simple casualidad que hasta ahora los transportistas sean una pequeña minoría frente a una gran opinión pública que califica de justa la Ley 26271 del medio pasaje. Los dirigentes transportistas pueden perder su batalla si insisten en proponer que el Estado los compense económicamente. Creo que pocos transportistas se han percatado de una causa muy poderosa que puede movilizar a una buena parte de la opinión pública: la lucha por sus derechos individuales que han sido impunemente violados. Si hasta ahora la gente no los ha respaldado se debe a que sólo han escuchado puras razones económicas y legales. Solo el apoyo popular se puede lograr si advierten que hay detrás una injusticia. Y la gente no marcha en las calles para reclamar constitucionalidad o competitividad sino para pedir justicia. De este modo, más que esgrimir razones económicas y legales hay que denunciar que se está atropellando dos derechos; la propiedad privada y la libertad individual. Primero examinemos cuál es el fundamento por el cual se violan estos derechos en nombre del medio pasaje y luego veamos cuál estrategia seguir.

LOS PSEUDERECHOS

Según los estudiantes y legisladores como Hildebrando Tapia y Manuel Bustamante, el medio pasaje es un derecho adquirido. El economista argentino Alberto Benegas-Lynch (h) en su Informe No.6 “Proyectos para una Sociedad Abierta” afirma que “No puede existir un derecho para cuya realización sea necesario violar el derecho de otras personas”. Cuando los estudiantes y sus legisladores reclaman el medio pasaje tienen que violar necesariamente los derechos de los transportistas. Así como todo derecho tiene como contrapartida una obligación, los estudiantes al reclamar su medio pasaje los transportistas tienen el deber de subvencionarlos. Si alguien considera que también tiene derecho a la educación o la salud, otro tiene la obligación de proporcionárselo así no esté de acuerdo. ¿Entonces, de qué sirve la propiedad privada del fruto de mi trabajo en una institución, si ya de antemano hay alguien que va reclamar que es dueño de una parte de mis ingresos?. Eso es lo que hace la Ley 26271 que obliga a los transportistas a subvencionar el medio pasaje por que los estudiantes ya son dueños -según ley- de una parte de las utilidades. Esto se llama expoliación legal.

VIOLACION DE LA LIBERTAD

Por otro lado, también se está violando el derecho a la libertad individual por que el Estado está obligando a los transportistas a trabajar como esclavos para que los estudiantes, policias y bomberos sean transportados comódamente. Además, en la parte dogmática de la Constitución Política señala que las personas son libres para disponer y disfrutar de sus propiedades como mejor les parece. Y esto tiene que ver con sus unidades, terrenos, casetas u otros activos. Entonces, ¿cómo alguien puede decidir por el transportista lo que debe hacer con el precio de los pasajes y sus ganancias si nadie tiene el derecho a reclamar algo que no es suyo por más buenas razones que tenga?.

Frente a un contexto estatista donde no solamente el Estado obliga a los transportistas a trabajar como esclavos, sino que encima viola sus derechos individuales, hay otra consecuencia aun peor que no ha sido debidamente tratada. Que el Estado dia a dia está descapitalizando a los pobres transportistas con muchas regulaciones e impuestos altos que hacen inviable su crecimiento empresarial.

ESTRATEGIA

¿Cuál sería la estrategia a seguir? Una diametralmente distinta a lo comúnmente practicado hasta hoy por los gremios empresariales grandes y chicos. Veamos por qué.

Cuando los estudiantes salen a reclamar a toda voz el medio pasaje y se “arañan” por unos céntimos más, en realidad nos están diciendo -y principalmente al Gobierno- que hagan algo por ellos dado que sus presupuestos no les alcanzan como para pagar el pasaje completo. Por otra parte, cuando los transportistas reclaman al Estado que no están condiciones de cumplir con la Ley 26271, lo que están diciendo realmente es que no tienen el suficiente capital para subvencionar voluntariamente el pasaje diferenciado. Entonces, ¿cuál es el fondo del problema?. Que en nuestro país hay un tal grado de escases de altos ingresos y utilidades que el medio pasaje se ha convertido en un tema nacional como no sucede en países ricos y altamente desarrollados.

EXTENDER EL ORDEN LIBERAL

Consideramos en el Instituto de Libre Empresa que insistir en la demanda de inconstitucionalidad de la Ley 26271, o solicitar que el Estado otorgue subsidios a los transportistas, simplemente están postergando un problema que tarde o temprano les va estallar en sus manos debido a tantas demandas sociales aun sin resolver. Más que ponerse a luchar los unos contra los otros, es decir, entre estudiantes y transportistas, tienen que unirse en una plataforma común con el objetivo de vencer al estatismo. Como escribió Benegas-Lynch “El respeto al derecho crea armonía de intereses, mientras que el ignorarlo conduce al conflicto”. Si se quiere frenar la descapitalización, informalidad, y sobreoferta de unidades, o evitar el aumento de los precios de los combustibles, lubricantes, llantas, autopartes, y no estar en permanente conflicto con las autoridades y estudiantes hay una sola salida: impulsar, profundizar y extender el orden liberal que es contrario al estatismo. ¿Por qué? Porque cuando cuando las reformas de libre mercado se dejan a medio camino como en los noventa, siempre fracasan, frustan e impulsan a los ciudadanos a seguir fórmulas contrarias a la libre empresa y la propiedad privada.

DEROGAR LA LEYES MALAS

Por ello, para profundizar y extender las reformas liberales, debemos profundizar y extender la cultura de la libre empresa. Si queremos un mercado libre de privilegios y abusos, con altos ingresos para la población y utilidades para las empresas, tal que posibilite a los estudiantes pagar su pasaje completo y a las empresas crecer, no hay otra salida que derogar las leyes malas. Por que la encarnación del estatismo está en sus leyes y éstas a su vez vienen del Congreso. Por eso que la salida para el país no está en elegir a un Presidente sino a congresistas liberales para que derogen la leyes que traen injusticia, desgobierno, corrupción, abusos,  privilegios y pobreza. Como lo fue el Perú antes de 1930, un país que se encaminaba hacia la modernidad y gobernada por unas pocas leyes muy generales y principalmente por los códigos civil, comercial y penal, puede ahora retomar su camino por que hay una salida que se funda en tres principios básicos que han hecho ricos y libres a los paises: gobiernos limitados, mercados libres e instituciones privadas autónomas del poder político.

Hay un dicho que dice que “quien puede lo más, puede lo menos” y la gran tarea por delante es la derogación de las leyes malas en el Congreso. El pasaje diferenciado es sólo una de las tantas manifestaciones del estatismo empobrecedor encarnado en Leyes como la 13406 y 26271, y el D.L.651 y D.S.006-PCM-93. Pero también hay otras que afectan más la economía del transportista como son las leyes que elevan los impuestos, las que crean el ITF, las que imponen regulaciones, licencias, y permisos. Y sobre esto no hay verdadero freno ante tanto estatismo.

TRANSPORTISTAS Y ESTUDIANTES UNIDOS

Los transportistas, estudiantes y sus dirigentes tienen la oportunidad de revertir esta situación con la salida antes mencionada. La lucha por la justicia no se gana dialogando con la autoridad ni presentando “propuestas técnicas” y “fundamentos de partes”. Se gana haciendo prevalecer la justicia mediante el respeto de los derechos individuales. Para eso hay que derogar no solamente la ley 26271 sino todas las que afectan negativamente la economía de las empresas transportistas y de los hogares de los estudiantes. Y éstas se pueden derogar cuando exista una gran corriente popular al interior de la opinión pública que obliguen a los actuales congresistas, o a los futuros, a realizar una revolución legislativa desde el parlamento. Como señalo Frederic Bastiat: “La ley es la fuerza común organizada para obstaculizar la injusticia” y yo agregaría, para aumentar la riqueza y la libertad de todos.

Por Jose Luis Tapia, Presidente del Instituto de Libre Empresa (ILE).

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