blog | 11 septiembre, 2005

Más allá del reclamo policial

ILE

Nuestras vidas y libertades pueden correr peligro si la anunciada  huelga policial tiene éxito. El movimiento policial “Justicia y Dignidad” ha demandado al presidente Toledo que cumpla con aumentarles el 100% de sus alicaídos sueldos que bordean los S/.750. Debería llamarnos poderosamente la atención que un policía peruano con 20 años de servicios este ganando S/.1,100 frente a los US$ 1,000 de un carabinero chileno.

Esta anunciada huelga no es una coincidencia. El Primer Ministro Kuczynski ha puesto en agenda la seguridad ciudadana en plena discusión del presupuesto publico. Por tanto no debe extrañarnos que se ponga de moda las huelgas sino es para arrancharle al público presupuestos para su “estado de bienestar”. Pero este caso es totalmente distinto al resto; pues la seguridad ciudadana si beneficia a todos, incluso a los más pobres.

Son 400 pandillas en Lima que integran a miles de desadaptados sociales que continuamente amenazan la integridad física de hombres y mujeres, y 3,000 asaltantes tienen aterrorizados a Lima norte. A esto hay que añadir que el 69.8% de los 92,500 policías no se abastecen para resguardar toda la capital, los patrullajes están limitados a 5 horas diarias para no gastar los 6 galones del día que se les proporcionan. Así, resulta obvio que el 89% de los limeños se sientan totalmente inseguros.

A muchos les debe entrar pánico que se repita un 3 de febrero de 1975 donde 2,000 policías en huelga y sin armas se atrincheraron en la 31 comandancia, resultando un numero indeterminado de policías muertos sin contar las pérdidas de cientos de negocios privados asaltados, muchos civiles heridos y más de medio centenar de saqueadores muertos.

No se trata de aumentar impuestos para cumplir con la policía. Hay que desmantelar la función asistencial del estado que crea pobreza y delincuencia para liberar recursos. Por ejemplo, se puede transferir ordenada y gradualmente los S/.1,118 millones del Ministerio de la Mujer al pliego presupuestal del Ministerio del Interior programado para el 2006.

Si bien el reclamo policial puede resultar oportuno y justo no debe limitarse a los planteamientos de este movimiento policial. Particularmente iría más allá con una solución integral que contemple reducir las funciones estatales a solo justicia y seguridad.

Por Jose Luis Tapia, Director de Instituto de Libre Empresa

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