blog | 18 octubre, 2016

Me tiro abajo a la democracia

ILE

Reunir al Consejo de Estado propuesto por PPK es la representación más light de lo que se hace en una dictadura. Cuando tres poderes se juntan para coordinar algún tema, técnicamente debemos estar en guardia; nada garantiza que pueda iniciarse el desbocamiento del poder.

Si la democracia se permite esta licencia para juntar a los tres más poderosos, debemos pensar en otra arquitectura constitucional. Limitar a la democracia, es limitar toda posibilidad de una dictadura.

Lo importante en un sistema de libre empresa, no es la forma de gobierno, sino el límite que le debemos atar al poder político. Por ello, no pienso que la democracia sea la mejor forma de gobierno para el Perú. Siendo un país tan especial, hay que pensar fuera de la caja. Ya que está de moda la innovación, hay que mejorar lo que existe.

Un diseño institucional innovador, para nuestra arquitectura del poder, sería hacer una mezcla de formas de gobierno para limitar los tres poderes del estado. Estoy pensando que si nuestra constitución divide el poder en tres partes, ¿porque sólo el Poder Ejecutivo y Legislativo deben ser elegidos por democracia y no el Poder Judicial?. Aquí tenemos una forma mixta de gobierno.

De esa misma forma, por qué no invertir las formas de gobierno. Que los miembros del Poder Judicial sean elegidos democráticamente y los poderes Ejecutivo y Legislativo sean elegidos por otros métodos. Pensemos en voz alta: que el Poder Ejecutivo sea una monarquía y el Poder Legislativo una aristocracia.

El jefe de Estado tiene que ser una figura respetable pero eso no suele suceder al finalizar un gobierno en el Perú. Ningún presidente sale cargado en hombros de palacio de gobierno. Todos esperan que se vaya con una popularidad a pique. Como sucede en otras sociedades donde tienen un Rey, es una institución la persona quien la ejerce.

Si nos preocupa la institución de la Presidencia de la República, por qué no innovamos la figura presidencial y lleguemos a un acuerdo para que este poder tenga una figura respetable por siempre. Recordemos, tener un presidente con poderes limitados no es un peligro así se quede cien años reinando. Es un monarca constitucionalmente limitado en su poder.

Ahora pensemos en el Poder Legislativo. Sabemos que esta aparente luna de miel que tenemos con el Congreso depende más de la mayoría voluntarista del fujimorismo que de sus propias reglas de juego. Pero esa es una excepción más no la regla. Siempre la desaprobación supera enormemente a la aprobación en la mayor parte del tiempo. Y si no tenemos ningún respeto a esta institución y menos aún, a sus congresistas, no sería mejor ir debatiendo qué alternativas a la democracia harían más respetable a este poder del estado.

También, como lo señalé, pensemos que a lo mejor este poder necesitaría una innovación en la tradición republicana y hagamos un esfuerzo por considerar a la aristocracia del país como una forma de elección de los congresistas. ¿Acaso no reclamamos que los congresistas deben ser la mejor gente para esa función?. En el fondo, el peruano común quiere la aristocracia en este poder. Quiere a los mejores.

Por último, el Poder Judicial, el más odiado de todos, donde recae la cólera y la injusticia, un Consejo Nacional de la Magistratura es la representación dictatorial de la negación de nuestra libertad de elegir a nuestras autoridades. Esa intermediación de unos cuantos “iluminados” no garantiza nada la idoneidad y moral de los jueces. Por lo visto hasta ahora, ese Poder está éticamente por debajo del Ejecutivo y Legislativo.

Para un sistema de libre empresa, el Poder Judicial es el poder donde reside la defensa constitucional de nuestros derechos a la vida, libertad y propiedad privada. No es la defensoría del Pueblo como comúnmente se cree. Ese monstruito está solemnemente sobredimensionado, por cierto.

Por ello, con mayor razón debemos considerar al Poder Judicial como nuestro Primer Poder del estado al servicio del ciudadano. Y debe tener apoyo popular para que sus jueces y autoridades se consoliden como una institución respetable. Entonces, utilizaremos a la democracia para este proceso comenzando por transparentar la trayectoria del candidato a juez para que sea elegido por circunscripción electoral uninominal.

Un juez debe representar a un distrito electoral lo más pequeño posible para que sea nominado por quienes lo conocen. Es algo parecido pero no igual con lo que sucede con la elección de los directivos de las juntas vecinales que prácticamente sabemos quiénes son. Haciéndose una costumbre de elegir y destituir a jueces por mandato popular añadiremos valor a esta institución.

Ese consejo de estado convocado por PPK revela que la democracia no es la mejor forma de gobierno. Limitar a la democracia es una forma de tirarse abajo desde su altar puesto allí por quienes no saben defender nuestras libertades. Idear formas mixtas de gobierno es innovar pensando en mejores caminos que sean más seguros de evitar el surgimiento de una dictadura, aun en democracia.

José Luis Tapia Rocha, Director del ILE, economista y profesor universitario.

Entradas Recientes