blog | 11 octubre, 2003

Mejor digan adios a la OMC

ILE

Los que están de acuerdo con el libre comercio deberían abandonar el modelo de “reciprocidad” de las negociaciones comerciales internacionales. En la última reunión ministerial de Cancún de la OMC se evidenció que los subsidios, normas de propiedad intelectual y la liberalización progresiva de la agricultura, lejos de abonar a la causa del libre comercio, se han convertido en valiosas herramientas para obtener concesiones comerciales al mejor estilo proteccionista.

Pero la miopía de los negociadores, y peor aún, las posiciones comerciales de paises como EE.UU. y Unión Europea, no les han permitido ver las bondades del modelo del unilateralismo coordinado. ¿En qué consiste?. Los países liberalizan unilateralmente su comercio con el mundo, no simplemente para ganar ‘concesiones’ de otros países, sino fundamentalmente para devolver nuestros derechos a la libertad de comercio, y como consecuencia aprovechar los beneficios económicos de su propia liberalización.

Ni siquiera la normativa de la OMC se opone a una posición comercial de este tipo. Más bien seríamos unos tontos si nos oponemos a que la liberalización comercial ponga más barato los bienes, insumos y servicios para los consumidores y empresarios competitivos, y en general, se use eficientemente los recursos para una mayor producción de bienes y servicios.

El modelo de uniltaralismo coordinado se ve adecuadamente fundamentado en un enfoque comercial realista, donde no hay diferencias entre los mercados internos y externos, sino  que es considerado como dos caras de una misma moneda; es decir, los principios morales y económicos del libre comercio son válidos para el mercado interior y exterior.

En efecto, una de las poderosas herramientas que permite interpretar correctamente el comercio internacional reside en la teoría subjetiva del valor. Se señala que en el intercambio comercial está implícito el intercambio de valores subjetivos de cada individuo. Sí un individuo entrega un valor tal como un bien o servicio siempre será menor que el valor recibido.

Pero en un foro como la OMC los negociadores interpretan equivocadamente cuando sostienen que un país gana cuando exporta (es decir, dar un bien) y pierde cuando importa (o recibe un bien). Desde esta lógica, se considera como buena negociación asegurar que las exportaciones tengan acceso a los mercados extranjeros e impedir por esta vía, que las importaciones entren libremente. La verdad es que el pais no es una empresa –ni gana cuando vende ni pierde cuando compra- y además, están equivocados los que consideran que una balanza comercial “positiva” es buena para el pais.

El empleo de analogías es una forma defectuosa de razonar por eso no es nada extraño que muchos lleguen a pensar que los paises comercian, cuando en realidad son los individuos de diferentes paises los que intercambian mercancias.

Solamente los ingenuos pueden pensar que la OMC sea un foro para el libre comercio. Ni siquiera lo dice sus propios objetivos. Es todo lo contrario. Sirve para hacer respetar las normas, o mejor dicho, para hacer más uniforme y predecible la normatividad internacional proteccionista.

Los calendarios de liberalización gradual y selectivo de bienes y servicios son más bien reflejo de la resistencia al libre comercio de los intereses empresariales y sindicales que lamentablemente han secuestrado los derechos a la libertad de comercial de los consumidores y empresarios competitivos del mundo.

No es de extrañar que en cada reunión ministerial sean los proteccionistas los que sacan a relucir sus mejores artes y oficios en la defensa de los derechos humanos. Si hay algo en que si son admirables son su persistencia en frustrar cada reunión ministerial con tal de que se postergue las negociaciones. En este sentido los aplaudimos. ¿Para que seguir con un foro donde los derechos al libre comercio se negocian como si fueran mercancias?. Es una inmoralidad seguir con este sistema comercial.

Y para no ser los aguafiestas del sistema actual, el Mincetur debería ir introduciendo documentos al interior de la OMC con la posición peruana del unilateralismo coordinado, con una fecha límite para todos los países -sin perjuicio de que otros lo hagan por adelantado-, a fin de prescindir de este método inmoral de las negociaciones comerciales recíprocas y proceder a la abolición inmediata de los aranceles y demás obstáculos técnicos al comercio libre. Si fracasan, mejor digan adios a la OMC.©

Por Jose Luis Tapia, Presidente del Instituto de Libre Empresa (ILE)

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