blog | 28 marzo, 2015

No hay consumo sin producción de la riqueza

ILE

¿Te imaginas un mundo donde la única actividad económica sea el consumo? Te diré que eso es imposible. Asimismo, nadie podría querer nada si es que antes no esté produciendo. Por ello, te darás cuenta lo importante que sepas que la producción  de riqueza es lo más maravilloso que le ha podido ocurrir a la humanidad. Imagínate al empresario que se pone a producir todo esto para sus semejantes. No es un acto de caridad, ni de generosidad, es una acción consciente de una mente productiva al servicio a los demás. Es la mente de un empresario libre.

En la economía de libre empresa no puede haber consumo sin producción, como que no puede haber demanda sin oferta. Hay dos grandes divisiones: producción y consumo. Comienzo por el lado de la producción.

En la cadena de oferta comienza con el fabricante de la riqueza que necesita ser distribuida para hacerla llegar al consumidor como eslabón final de la cadena de valor. Entre el fabricante y el consumidor existen dos personas muy importantes: mayorista y minorista.

Hay mucha gente con la idea que estos 2 intermediarios son lo que encarecen el precio de los bienes y riqueza. Que lejos de ayudar al productor, lo maltrata con pagarles precios bajos, que al llegar al mercado vale tres veces más. En estas condiciones, -dicen- es difícil prosperar. Sin embargo, esas afirmaciones llevadas a cabo serían destructivas para el mercado.

Comencemos con preguntarte; ¿quién va reemplazar al mayorista realizando estas funciones? Alguien tiene que realizarlo. No se puede sustituir las funciones con solo personas. El que los mayoristas distribuya los bienes y servicios  a gran escala nos ahorran horas, costos, y esfuerzo de hacerlo por nosotros mismos. Por eso la libre empresa y el mercadeo se han encargado de crear la división del trabajo para evitar que  tengamos que realizar todas las actividades productivas a  la vez.

El minorista es el otro canal que está en contacto con el consumidor. Este conoce los deseos y necesidades y puede recibir la retroalimentación ex post venta. Con esa información recibida puede hacerla llegar al mayorista sobre los próximos requerimientos del mercado. A su vez, el mayorista recoge esta información y se lo traslada al fabricante para su próxima orden de compra. El fabricante tiene ya la nueva información para ajustarse a los requerimientos del mercado.

Como puedes apreciar entre el consumidor y el fabricante hay una necesaria cadena que comercializa la riqueza. Sí alguien se le excluye de la cadena de valor otro tendrá que asumir esa función. Ahora que ya conoces cómo funcionan el comercio mayorista y minorista, no hay mejor defensa de la libre empresa que defender la cadena de la oferta. Defender la producción es defender nuestros propios intereses, porque es riqueza para nuestra comodidad y libertad.

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