blog | 31 diciembre, 2001

No todos somos niños

ILE

Estoy conmovido sobre el incendio trágico ocurrido hace unos pocos dias en el Centro de Lima, en el que han sido víctimas mortales más de 270 compatriotas. Más aún, que las víctimas en su mayoría hayan sido personas que hasta el último dia del año, han querido ganarse la vida honradamente y otros comprando artículos.

Muchos se han dedicado en señalar culpables, otros en prescribir medidas drásticas, mientras que otros en decomisar artefactos pirotécnicos. Pero pocos han sido en proponer soluciones bien pensadas, atinadas y lejos de la emoción que embarga este lamentable hecho.

Así el Presidente Toledo y su Ministro del Interior se han apresurado en proponer la total prohibición de la comercializacion, producción, importación y uso de los artículos pirotécnicos. Nos imaginamos que están afectados emocionalmente, pero de ahí a proponer tal medida resulta increíble, sobre todo viniendo de personas adultas como ellos. Se nos está diciendo que todos somos unos niños irresponsables, que somos incapaces de tener y usar articulos pirotécnicos, y que para bien de nosotros señalan,  -como si fueran nuestros papás- dichos artículos no deben estar al alcance nuestro.

Les pregunto a los lectores:¿Acaso no están de acuerdo con que se investigue y se sancionen a los culpables de tal incendio?. Seguro que sí. Pero proponer recortar la libertad de quienes les gustan los espectáculos, o celebrar acontecimientos, o ganarse la vida honradamente, resulta inadmisible. Es como si 500 personas se quemaran las manos, no por eso se tiene que prohibir la comercialización, importación, producción y uso de los fósforos. Los objetos no son los culpables sino los individuos.

Si se insiste en recortar la libertad de comercializar, producir, importar o vender artículos pirotécnicos van a poner en la calle a miles de personas en plena recesión económica. El Presidente Toledo dejará de ser consecuente con el lema de su gobierno si permite la destrucción de puestos de trabajo con prohibiciones como éstas. ¿Qué pasarán con las miles de familias y negocios formales e informales que viven de este rubro?, ¿Qué pasarán con las tradicionales fiestas provinciales?, ¿Qué pasarán con los espectáculos de fuegos artificiales del 28 de julio, 25 y 31 de diciembre?. Deben entender las autoridades que es un problema de demanda, costumbres y preferencias de la gente. No prohiban lo que la gente pacífica y libremente hace.

La solución está en la prevención, en la seguridad de los lugares de venta, en la educación y la capacitación de los fabricantes, vendedores, importadores, comercializadores y usuarios de los artículos pirotécnicos. La prohibición no hará más que acentuar el contrabando, la informalidad y el peligro de más sucesos trágicos como el ocurrido en el Centro de Lima.

Por Jose Luis Tapia, Director de ILE.

 

Foto cortesía de impacto.net.pe

Entradas Recientes