blog | 13 mayo, 2005

Nuestra enemiga, la escuela estatal

ILE

La escuela estatal se ha traído abajo a la escuela privada. Solo un 25% de los alumnos privados dominan las matemáticas y lenguaje. No es ni Chile ni Ecuador nuestros verdaderos enemigos sino las escuelas estatales, que forman analfabetos disfuncionales en medio de una pseudo democracia. Sin embargo, no me preocupa el evidente fracaso del estado, sino los perniciosos efectos de una enemiga que se ha internalizado tan fácil y naturalmente en nuestras vidas como si fuera inofensiva, benigna, santa, pero en verdad es la más letal de todas las armas que ha creado el hombre, pues aparte de discapacitar mentalmente a los jóvenes, lo hace en nombre de una supuesta moralidad que no tiene, destruyendo nuestra poca libertad y dignidad.

Permítame señalar los grupos sociales martirizados por el estatismo educativo sin que estos puedan hacer nada frente a un enemigo que usa de manera efectiva, tretas para disfrazarse como algo inofensivo.

Los maestros.- Grupo aparentemente homogéneo, pero totalmente disímil en cuanto a expectativas salariales. Ningún maestro puede estar conforme con sus ingresos ni menos puede asegurar que su horizonte temporal va mejorar, pues sería tonto invertir en una maestría, cuando sus sueldos van a seguir siendo los mismos. Si no hay mercado libre educativo no hay productividad, ni esfuerzo que valga, será el decreto supremo de un Ministro de Educación que regule sus expectativas.

Los empresarios educativos.- Los inmolados del sistema, sus servicios han caido en el más bajo nivel de las últimas décadas, pues 75% de sus alumnos no tienen “suficiente” dominio de las matemáticas y lenguaje. Si la cobertura estatal es monumental y desleal, no se le puede pedir al privado que sea abismalmente mejor en medio de la mediocridad educativa y encima con excesivas regulaciones.

Los padres de familia.- Principales responsables de enviar a sus hijos a las escuelas estatales, han contribuido a incrementar el poder de Sutep, Consejo Nacional Educación, y cuanta burocracias se les ocurra, pues no entiendo cómo pueden permitir que convierta a sus hijos en seres disfuncionales con una vida exitosa y permanezcan tan pasivos al ver cómo destruyen su libertad y su futuro.

Los alumnos.- Una vez que salen totalmente analfabetos de estas escuelas, son el instrumento perfecto de los estatistas para convertir a estos “hombres nuevos”, en jóvenes adoctrinados, pasivos, domesticados, sin valores civiles, democráticos y morales, que más bien claman por una salvación urgente ante tanta inmisericordia colectiva.

Por Jose Luis Tapia, Presidente de ILE.

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