blog | 30 agosto, 2018

Patriotas de cartón prensado

ILE

Por: Richard O. Campos Villalobos, Analista político y sociólogo.

Hasta que la caterva de progres nazis de estos lares, de pronto hizo colapsar el desagüe de lo políticamente correcto en favor de la represión chavista y en contra de la huida masiva de venezolanos, que se exilian desde que el chavismo comunista – que tanto le gusta a la piara roja nacional – cauterizara a patadas, la prosperidad de la otrora segunda economía americana.

Eso ha sido suficiente, ahora los venezolanos que huyen del vandalismo rojo, son poco menos que, el “Enemigo público N° 1 del Perú” de eso se trata, ahora nadie puede en este país, decir algo a favor de los exiliados porque lloverán piedras mediáticas, por parte del rojerío Down. En realidad no les interesa el debate, ya no se trata solo del odio babeado a Fujimori, también vende odiar a los venezolanos, pregúnteselo a Ricardo Belmont, que hoy es cartel electoral del ultra izquierdista Vladimir Cerrón y que ofrece expulsiones masivas de venezolanos.

Los miles de venezolanos que siguen pasando la frontera norte del Perú, están huyendo del infierno comunista, vienen en busca de una mejor vida para los suyos y al mismo tiempo de las oportunidades que en su país, ese comunismo bananero les robó, fusil en mano, desde hace 18 años. Definitivamente este hecho, sigue sacando y desempolvando lo peor y lo mejor de amplios sectores de la sociedad y es mejor decir las cosas como son, como lo dicta la realidad, puesto que hasta ahora todo lo malo que se ha dicho de la migración llanera a nuestro país, es solo simple alucinación e histeria colectiva.

Afirmaciones inauditas como, que ya tienen SIS por decreto, educación gratuita, un SMV superior al de los peruanos y que Keiko va a traer 2 millones de venezolanos para nacionalizarlos y a cambio le den el voto en el 2021, es solo una muestra de idiotez cerril, que la izquierda lamebotas de Maduro, ha logrado entronizar en las mentes palurdas de miles de peruanos, hasta despertar un patrioterismo casposo, con la que cubren la vergüenza de la más pestilente xenofobia.

De hecho la xenofobia es una tara muy humana, es una manifestación tribal que revela una desconfianza irracional al extraño y este rechazo tonto frente a los venezolanos, se origina en la ristra de mentiras e idioteces que se vienen propalando contra ellos desde que su presencia fuera cada vez en aumento.

Lo único cierto es que los venezolanos que ya están integrados en la fuerza laboral formal del país, cobran el mismo salario y los mismos beneficios laborales que los peruanos, sus hijos están en los mismos colegios que los niños peruanos y el SIS solo cubre a los niños venezolanos en serio riesgo, tampoco votarán en los próximos comicios municipales.

¿Que la economía peruana se verá impactada por la llegada de estos migrantes?, claro que sí, muchos son gente preparada que viene con experiencia previa y puede aportar en sectores donde se les necesite, incluso como trabajadores informales los venezolanos mueven y expanden el sector económico formal, al necesitar de este último, así es como el libre mercado ayuda a integrar a estos refugiados al circuito productivo nacional, lo demás es simple añadido natural.

Si bien, también están ingresando indeseables son una cantidad muy ínfima, frente al apabullante número de gente de bien que ha llegado, ¿Que nuestro país aún tiene problemas de pobreza de urgente atención y que deben ser la prioridad antes que los venezolanos?, Si, pero por los venezolanos, el estado no desatiende a los pobres, mucho menos ellos tienen responsabilidad alguna por la pobreza en el Perú.

Lo cierto es que los peruanos que aúllan repentinamente por los pobres del Perú, jamás han movido un dedo por ellos, pero se arañan la cara por la entrada de venezolanos y el supuesto abandono de los pobres del Perú por parte del estado a favor de los migrantes.

En algún lado leí a liberales de papel periódico, calificar a los refugiados que arribaban al Perú, como “chavistas, que habían huido del chavismo, para imponer el chavismo en el Perú y seguir parasitando del estado” esta afirmación es peor que estúpida, pues el estado les solicita pasaporte y les cobra todo trámite de regularización en la Oficina de Migraciones, lo que significa que, gracias a esos refugiados, ya está aumentando sus “ingresos” ¿Quién parasita de quién?

Muchos peruanos han entendido esa grave situación, en efecto, nuestro país no es ajeno a lo que hoy viven los venezolanos, el comunismo velasquista, duró 25 años – el chavista ya lleva 18 años – y nos hundió en la peor de nuestras crisis, que se saldó con la friolera suma de 55 000 millones de dólares en pérdidas económicas, 1 millón de desplazados y más de 70 000 muertos, en una apocalíptica guerra de aniquilación que por poco nos cuesta la existencia.

Precisamente 130 000 de ese millón de desplazados por la hecatombe comunista, fueron a rehacer sus vidas a la, otrora, próspera Venezuela. No existe razón para la alarma, la suya no es una invasión como han dicho los desubicados, son gente que comparte nuestra cultura e idiosincrasia, nuestro idioma y valores históricos, no es la atosigante y peligrosa invasión del detrito islámico, que hoy atenaza a media Europa y que hasta reclama Al Andaluz (España) para el islam.

Como bien dicen, que la nuestra, es una sociedad solidaria, pues bien, en un ánimo de respeto irrestricto por las libertades, aquellos que solo chillan y no aportan deberían mantenerse alejados, sin expandir su estupidez por las redes y dejar que aquellos que si lo hacen, trabajen lo mejor que pueden por paliar el sufrimiento de estos refugiados, que por lo demás solo están buscando un lugar donde empezar de nuevo, tan igual como aquellos inmigrantes andinos, que cuando estuvieron en una situación extrema producto de la escasez y la guerra, arribaron al cerro o al arenal, a empezar de nuevo, esos venezolanos, también buscan lo mismo.

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