blog | 24 diciembre, 2016

¿Por qué no apoyé la marcha #ConMisHijosNoTeMetas?

ILE

Me preguntan unos amigos, que si puse tanto empeño en la censura de Saavedra del Minedu y que disuelvan la sunedu, ¿Cómo es que no fui a marchar contra la curricula escolar imbuida con ideología de género?.

Es extenso retratar aquí mi respuesta a cada uno, sin embargo puedo decir una cosa; la educación o el servicio como tal, debe estar enfocado en brindar al individuo una serie de conocimientos prácticos que le alejen de la barbarie, conocimientos que le preparen para afrontar la realidad, la escuela no podría servir para otra cosa.

Estoy a favor de que en las escuelas nada basado o salido de lo meramente ideológico, pueda impartirse como enseñanza y mucho menos si es para niños y adolescentes.

La marcha en sí, no fue convocada por padres de familia indignados o preocupados por cómo se invierten la millonada de impuestos que pagan con gran esfuerzo y con los que mantienen la basta y mediocre burocracia del Minedu, tampoco fue una marcha convocada por la ADUP – Asociación de Universidades del Perú – preocupados por la pseudo reforma que desde el estado dizque se auspicia.

Claro que no, fue una marcha convocada por fanáticos religiosos, en su mayoría homofóbicos y misóginos que prefieren, según ellos, ver a una mujer que aborta que ver a un gay o una lesbiana por la calle, nada más.

Su poder de convocatoria se basa más en un cristianismo medieval – al que la mayoría se adscribe – que en un conjunto de argumentos con los cuales refutar las intenciones del gobierno.

Un estado libre y con individuos verdaderamente libres, debería conducirse por los cánones de la ciencia y la laicidad, en ese sentido los liberales no pretendemos un estado ateo construido a las patadas, al estilo comunista, pretendemos un estado laico, ajeno a toda injerencia religiosa en sus procedimientos administrativos o jurídicos.

Que cada quien practique su creencia en la privacidad de sus hogares o en centros propios, como corresponde a las libertades civiles garantizadas por Ley.

Con todo ello no quiere decir que solo los religiosos sean el grueso de indignados que se oponen al absurdo currículo de género que quiere imponer el estado a los niños y adolescentes del país, puesto que estos religiosos también mantienen y manejan colegios donde la imposición de la ideología religiosa es omnipresente y ahí va mi crítica.

No es posible que en los colegios de la iglesia católica los alumnos deban ponerse de pie a las 12 m. a repetir la cantaleta del ángelus en coro todos a la vez y con la cabeza gacha o rezar el rosario en una interminable letanía que incluso llega a molestar a los vecinos de los alrededores de dichos planteles.

Obligados a soportar esas interminables frases en bulliciosos parlantes, tampoco es posible que los colegios regentados por la iglesia protestante obligados a aprender de memoria frases enteras de la Biblia o a sustituir la extraordinaria literatura de escritores como García Márquez o Mario Vargas Llosa por sus propias guías de moral basados en Luther o Jan Huss.

Algunos incluso caen en el delito de una insolente extorsión a los padres de los alumnos a los que les exigen matrimonio religioso obligatorio.

En caso de los católicos o que profesen la fe del pastor de turno caso de los protestantes y sin chistar, sin denuncia de por medio, incluso van más allá, expulsan en ambos casos a docentes divorciados, convivientes u homosexuales así estos últimos sean personas decentes y recatadas.

Su intolerancia para dichos casos es inaudita y sin embargo jactanciosamente aseguran educar en “valores”, por eso la pregunta ¿Por qué se oponen a la educación con la absurda ideología de género, cuando ellos educan con una absurda ideología medieval?.

Desde ese punto de vista resulta grotesco y hasta hilarante una oposición a cierta ideología desde otra, cuando lo que realmente importa es que en una sociedad de individuos verdaderamente libres, las escuelas impartan enseñanzas basadas en la ciencia, las artes, la tecnología y la investigación, que les tracen el derrotero de vida que necesitan.

Lo lamentable es que las APAFAS de colegios públicos no hayan convocado a dicha marca, prefiriendo ser parte de los reclamos de los fanáticos religiosos, por eso no apoyé la marcha #ConMisHijosNoTeMetas.

Por Richard O. Campos Villalobos, sociólogo y profesor de la Universidad César Vallejo. Reside en Chiclayo. Email: r_camposvill@hotmail.com

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