blog | 5 julio, 2001

¿Por que privatizar Sedapal?

ILE

El presidente electo Alejandro Toledo anunció una serie de privatizaciones, entre ellas, de SEDAPAL. A su vez, el virtual ministro de economía Pedro Pablo Kuczyinsky, señaló que se haría una consulta ciudadana, en base a un estudio técnico, antes de su privatización. Si bien parece ser una solución política prudente, en las actuales circunstancias de desprestigio de las privatizaciones, sin embargo, no se han dado argumentos de tal iniciativa política.

Ante todo hay que señalar que el agua es un bien económico, es decir, su utilización depende de los usos alternativos y de la escasez. Además, es un bien de consumo, y para otros, es un factor de la producción. ¿Por qué no someter el agua a las leyes de mercado, cuando se sabe que el estado peruano ha fracasado en proporcionar servicios tan esenciales, como la justicia y seguridad?

Sin embargo, determinadas visiones del problema del agua, lo tratan como un asunto puramente ingenieril y de planificación económica, pasando por alto la esencia de este recurso, que es su escases. En todo caso, la economía enseña que hay dos modos de gestionar el agua; una es desde el mercado, con un sistema de propiedad privada y precios libres, y la otra, de planificación estatal, con propiedad pública del recurso y precios controlados.

Actualmente, el estado peruano es propietario del agua y de la empresa SEDAPAL. El gobierno ha invertido más de 2,000 millones de dólares en obras de agua y saneamiento. Si bien el servicio de agua y alcantarillado ha mejorado, sin embargo, se pierde agua alrededor del 50% en centros urbanos y, el suministro no es las 24 horas del día. 30 de las 45 empresas públicas de agua potable que hay en el Perú no cubren sus gastos operativos, mientras siete millones de peruanos siguen sin servicios de agua y condiciones mínimas de saneamiento, por debajo del promedio en América. ¿Por qué este pobre desempeño a pesar de la cuantiosa suma invertida? Se debe a que el estado no tiene los incentivos para ser eficiente.

El sistema de gestión pública del agua opera en ausencia de derechos de propiedad privada sobre este recurso, con un sistema de precios que no refleja su verdadera escasez –es decir, no hay mercado. De este modo, no es raro que SEDAPAL esté operando con tarifas artificialmente bajas, mientras que los usuarios de este recurso, no están pagando el coste real del mismo, lo que determina un consumo por encima de su verdadera escasez.

Cabe señalar que el sistema estatal, impide la creación de una dinámica competitiva, que contribuya a descubrir métodos más económicos de asignación de este recurso escaso. Por ejemplo, la agricultura se podría modernizar encontrando mejores métodos de irrigación. En segundo lugar, impide que el mercado asigne el agua a sus usos más urgentes de mayor valor agregado (por ejemplo: agricultura o industria). Y tercero, impide conocer el precio de mercado que permite a los agricultores, industriales, ciudadanos de zonas residenciales y populares, utilizar eficientemente este recurso, tema que sin duda tiene un impacto ambiental.

Un tema que está distorsionando el debate sobre la privatización de SEDAPAL, es la consideración del agua como una necesidad. Muchos sostienen que no puede ser sometida a las leyes del mercado y, que la gente es insensible a las variaciones de precios (demanda inelástica), en otras palabras, no se le puede privar a la gente de consumir agua. Sin embargo, el pan es una necesidad, pero los locales, muebles y hornos no son de propiedad pública, ni sus precios son determinados por algún regulador. Lo real es que la necesidad puede crecer tanto como para que la gente consuma todo lo que desee. Pero como esto no es posible, debido que los recursos son limitados (y escasos), el derecho de consumir agua sólo podrá ser viable, siempre que sea una parte de dicho recurso. ¿Quién decide esa parte? ¿los políticos o el mercado?

Si se cree que los políticos pueden distribuir con criterio de justicia este importante recurso, dejemos que el gobierno de Toledo y la oposición, decidan quien debe tener agua y quien no, y a qué precio. Si queremos introducir competencia y empresarialidad, para mejorar y expandir el servicio de agua potable y alcantarillado, con capitales privados, hay comenzar por privatizar SEDAPAL. El estado se ahorraría unos US$ 1,300 millones dejando de invertir en un futuro en SEDAPAL, para financiar tareas más urgentes como la reforma del poder judicial y, proteger a los ciudadanos, con más patrulleros y policías, de la alta delincuencia que hay en las calles.©

Por José Luis Tapia, Presidente del Instituto de Libre Empresa.

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