blog | 13 enero, 2002

¿Por qué votamos por el menos malo?

ILE

Muchos peruanos tuvieron que votar por «el candidato menos malo» en la segunda vuelta presidencial: entre Alan García y Toledo. Ahora que ya se vienen las elecciones municipales parece que tendremos una vez más que elegir entre candidatos malos y peores. ¿Por qué siempre debemos votar por el menos malo?. Tengo una respuesta: Porque los candidatos son políticos de segunda o tercera categoría. Los de tercera categoría tienen proyectos personales o de grupo, les interesa el poder, el lucro, los privilegios, la popularidad o la oportunidad de turbios negociados. Por desgracia abundan en todos los partidos y “movimientos”, no importa si juegan de oficialistas o de opositores.

¿Qué razón explica su predominio político?. Aún cuando estos políticos hayan jurado ser “distintos” a los demás su predominio es consecuencia inevitable del estatismo. Esto ocurre en países como Perú, Argentina y Venezuela. Cuanto más estatista es una nación, mayor el predominio de los políticos de esta categoría. El estatismo es el régimen del Gobierno ilimitado, con poderes que atropellan los derechos y libertades individuales, con mercados oprimidos y sin inversiones, e instituciones dependientes y sometidas a la política. Este poder absoluto atrae a esta clase de políticos como la miel a las moscas.

¿Quienes impusieron y desarrollaron el estatismo? Fueron los políticos de segunda categoría. Ellos son los políticos socialistas o colectivistas cuya honestidad y deseo de servicio no se pone en duda; pero están equivocados cuando lanzan sus propuestas estatistas. Desde la década del 50, los partidos socialistas-marxistas, socialdemócratas o socialcristianos, o simplemente populistas, se hicieron poderosos e implantaron el régimen estatista. Aunque no era lo que querían, nos trajeron opresión, pobreza, y mercantilismo, porque ignoraban que esas eran consecuencias inevitable del estatismo.

¿Existen políticos de primera categoría? Los hubieron en los comienzos del siglo XX y por eso existió mucho progreso verdadero, riqueza y empleo en el Perú. Se vivía mejor que en Europa; y nadie quería emigrar de aquí, al contrario, ¡de allá llegaron miles de inmigrantes a trabajar y a prosperar!. Ellos fueron políticos liberales. No se debe confundir con los “neo” liberales, que son estatistas disfrazados.

A los políticos de primera categoría se les conocen por que siguen tres principios liberales: a) Gobiernos limitados a sus funciones legítimas que son: justicia, seguridad y diplomacia; b) Mercados libres y abiertos, con plena competencia y sin privilegios. Es la única vía a las inversiones y la riqueza para todos. No hay «terceras vías»; y c) Instituciones independientes del poder político.

Una sociedad libre de estatismo garantiza riqueza y empleo. Un buen paso hacia ese objetivo debe ser la demanda de políticos de primera categoría para las próximas elecciones municipales.

Por Jose Luis Tapia, Director de ILE.

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