blog | 15 abril, 2003

Privatización de Sedapal

ILE

Si a la gente se le preguntara por que se opondría a la privatización de Sedapal, muchos contestarían que un monopolio privado causa más daño a los bolsillos que un monopolio público. Que un empresario privado, al perseguir el lucro, no le interesaría dejar sin agua a la gente.

Sin embargo, tendrían toda la razón si no hubiera otra elección, pero el proceso de privatización puede mejorarse si se derogan las leyes que impiden la competencia de más operadores.

Por si fuera poco, las privatizaciones en el Perú no han tenido precisamente ese carácter popular con beneficio directo a la ciudadanía, pues hasta la fecha, sólo  el gobierno y las empresas adjudicadas han salido beneficiados de este proceso.

No cabe la menor duda, que la privatización puede tener acogida popular si se apela al egoísmo natural de las personas, es decir, si reciben a cambio un beneficio directo. Por ejemplo, en lugar que la privatización privilegie a unas cuantas empresas, debería cambiarse este proceso por un esquema de capitalismo popular como lo fue en Checoslovaquia.

En otras palabras, al distribuir masivamente el capital de Sedapal, a través de un accionariado difundido a escala nacional, este proceso de privatización tendría apoyo popular.

Esta solución de mercado funciona de la siguiente manera: Para saber si gran parte de la población está de acuerdo con la privatización de Sedapal, soló bastaría que el 50% más uno de los ciudadanos vendan sus acciones, y si no lo está, bastará con que no lo hagan.

Las empresas interesadas en la privatización, por ejemplo, que quieran tener la propiedad de Sedapal, van a tener que ofertar un monto atractivo por cada acción. La lógica empresarial es capturar la mayor cantidad de acciones posibles para tener el control absoluto de la empresa a privatizarse.

Nótese que esta forma de privatización es realmente popular, por que la gente tiene la libertad de elegir que hacer con una parte de la empresa, y recibir además, una cantidad de dinero si cede su acción a la empresa interesada en comprarla.

Como vemos, el capitalismo popular enfatiza la distribución masiva de los beneficios de la propiedad privada entre la ciudadanía.¿Quién se va oponer a esta forma de privatización?. Solamente los estatistas pueden oponerse por razones estrictamente ideológicas.

Si bien es cierto que lo planteado es una idea muy general, los especialistas tendrán que normativizar este proceso y la forma de distribución de las acciones, y además, el Congreso deberá derogar todo ley que impida el libre acceso de la iniciativa privada, para evitar que Sedapal sea la única empresa que proporcione agua a toda Lima.

En cambio, ¿qué es lo que ha venido sucediendo hasta ahora?. Por un lado, todas las privatizaciones se han vendido sobre precios-base (no al precio de la libre oferta y demanda como sería un remate al mejor postor), sino que además, se han diseñado marcos regulatorios rígidos que han impedido la entrada de más competidores durante y después del proceso de privatización.

Así como el gobierno solicita altas sumas de dinero por empresa pública, la empresa privada ganadora, por su parte, demandará un mercado cerrado a la competencia hasta  recuperar sus inversiones, a través del alza continua de las tarifas de servicios públicos, con el consiguiente malestar de la ciudadanía.

Por otro lado, los montos recaudados por las ventas tipo licitación, han pasado directamente a las arcas fiscales del gobierno de turno, con la historia ya conocida de las famosas desapariciones de los fondos de privatización en actos de corrupción, desprestigiando así todo el proceso.

Por último, hay que señalar que esta forma diferente de privatizar tendrá un soporte moral en la ciudadanía, pues si cada peruano siente realmente que tiene derecho a la propiedad privada y a sus beneficios, por ejemplo, teniendo una acción de Sedapal, con mayor razón defenderá con todas sus energías la privatización de esta empresa pública, también de Petroperú, Tans, Editora Perú, Banco de la Nación, Cofide, Enapu, Banco de Materiales, Serpost, Corpac, y otros remanentes del estatismo, aunque esta idea no les guste al sindicato de trabajadores de esas empresas, a los apristas, y menos a los izquierdistas.©

 

Por José Luis Tapia, Presidente del Instituto de Libre Empresa (ILE). www.josetapia.pe

 

 

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