blog | 13 marzo, 2006

¿Qué hará el empresariado si gana Humala?

ILE

Tengo la percepción que cada día que pasa va aumentando el voto a favor de Ollanta Humala, siguiéndole Alan García. Si uno viaja en taxi, conversa con los comerciantes de la calle, o escucha conversaciones políticas, casi en un 100% dan conocer ese voto oculto que los encuestadores no logran descifrar.

Si Fujimori no irrumpe en el escenario actual, la segunda vuelta sería entre Humala y García, donde el primero sería el claro ganador en un balance razonado del pasado político del segundo. Entonces, la suerte parece estar echada a favor de Humala. Y, como nadie puede asegurar que Humala aplicará efectivamente su plan de gobierno, pues enfrentará inevitablemente un escenario de alta polarización, ¿qué actitud asumirán los dirigentes empresariales si fuera un gobierno totalmente distinto del ofrecido?

Seguramente, tienen sobradas razones para pensar que en un contexto de alta globalización no cabe nacionalismos estatistas, porque las inversiones extranjeras se van del país o porque el tipo de cambio se dispara, pero los nacionalismos «moderados» conducen inevitablemente – e inexorablemente como señala Mises- a un estatismo totalitario en que se pierden libertades esenciales, entre ellas, el de la libertad de empresa que requieren las empresas para crecer.

Venezuela es el mejor caso donde el estatismo avanza lento pero seguro, a pesar que un sector del empresariado y las fuerzas políticas y militares le asestaron un golpe de estado al presidente Hugo Chávez en abril de 2002. Y nada menos fue el dirigente empresarial Pedro Carmona quien asumió la presidencia, pero sólo por dos días. Chávez retomó el poder y desde ese entonces el pueblo venezolano sigue respaldando el estatismo.

Cuando líderes empresariales cometen errores de ese tipo, es por falta de «alertness» político a causa de su exigua formación ideológica, lo que no les permite discernir claramente que el neoliberalismo de los noventa es, en esencia, un modelo estatista.

Echar una mirada a su alrededor y buscar una opción política e ideológica distinta al neoliberalismo, como es el liberalismo clásico, es una humilde sugerencia que les puedo hacer para entender mejor el proceso político actual.

Por Jose Luis Tapia, Director de Instituto de Libre Empresa.

 

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